Monday, December 23, 2013


MATEO 6:1 ¿CUÁL ES EL MÓVIL?


"Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos." (Mateo 6:1)  En el corazón de todo ser humano hay muy a menudo una confu­sión de móviles.  Jesús quiso que en nuestro servicio para Dios, tengamos el móvil muy claro.  Por eso, nos advierte contra tres peligros:  Una generosidad interesada  (v.2-4)   Una piedad superficial (v.5-15)  Un sacrificio ostentoso  (v.16-18). La única manera en que podemos protegernos de estos peligros es el secreto.

I.       Hay que evitar de tener una generosidad interesada  (Mateo 6:2-4)
1.      Matthew Henry: "Es verdad que nuestras limosnas no nos merecen el Cielo, pero no llegaremos al cielo sin ellos."
2.      Defn.  "Hipócrita": un actor, pretendiendo ser lo que no es, o disimulando lo que es en verdad.
3.      Los esfuerzos del hipócrita para que todos noten su generosidad.  Sólo vale la pena ser generoso si alguien lo ve.
4.      Recompensa: No es aquella recompensa que Dios promete a los que hacen el bien, sino la recompensa que se prometen a sí mismos... (no tendrán más! Recom­pensa presente, y nada en el futuro.
5.      Dios no tiene ninguna obligación hacia aquellos.  No hicieron nada para Su gloria, por tanto no pueden esperar premio de Él.
6.      No hemos de dejar que los demás sepan lo que hemos hecho, ni tampoco "la mano izquierda" observándonos demasiado a nosotros mismos. 
7.      Arriesgamos caer en la trampa de la presunción, y de la satisfac­ción de sí mismo, adorando a nuestra propia sombra.
8.      Cuanto menos nos fijamos en nuestras buenas acciones, cuanto más Dios se fija en ellas.
9.      La Recompensa:  Nos lo dará como Padre, y no como Jefe.  El Jefe da al siervo lo que vale su trabajo, y nada más.  El Padre da mucho más de lo merecido a su hijo.
10.  ¿Para qué, y para quién, haces tus limosnas?

II.    Hay que evitar una piedad superficial
1.      "y orando", o "cuando oréis" (y no "si oréis"!  Se da por sentado que un discípulo orará.  (No hay mérito en ello!
2.      Dos defectos mayores en la oración:  vanagloria, y vanas repeti­ciones.
a.       Vanagloria:
i.        Su propósito: elogio por parte de los vecinos.
Þ    sitios: sinagoga para oración pública, pero no es el sitio para oración priva­da.  Tampoco es la "calle" (la calle ancha, o principal).
Nota: Los judíos tenían largas "ora­ciones" que estaban obligados de rezar a ciertas horas canóni­cas. Los fariseos se las arreglaban generalmente para estar en medio de algún sitio público a la hora canónica para que se les vean en su aparien­cia de piedad.
Þ    postura: "en pie" - nada mal con la postura, pero implica la visibilidad.
Þ    orgullo: "aman el orar..."  no aman el orar en sí mismo, sino aman el orar por la buena reputación que les da el orar en público.
Þ    el producto: Ya tienen su recompensa.  No se puede esperar nada más por parte de Dios.
ii.      Lo que Jesús quería:
Þ    en tu aposento.  (Isaac en el campo, Jesús en la montaña, Pedro en el techo: un sitio privado.)  - Si es imposible esconderse, no hay que descuidar la ora­ción por ello.  (ejemplo: a las comidas)
Þ    orará a Dios y no para los hombres.
Þ    el producto:  tu Padre ve y te recompensará.
b.      Vanas Repeticiones
i.        No es que se condena toda repetición, sino la vana.  Jesús se repitió (Mateo 26:44) pero eso venía de un fervor extraordinario.
ii.      Hay gente a quienes les gusta oírse hablar.
iii.    Es pagano. Creían necesaria la multiplicación de palabras para que Dios les oyera.
iv.    La iglesia Romana ha llevado esto a tal punto que abusan de la misma oración que el Señor nos dio como antídoto a eso: lo abusan en ese mismo propósito super­sticioso: (cuantas más veces la repitas, más mérito te valdrá!
v.      Dios sabe.  No es razón para no orar.  Dios quiere que reconozcamos nuestra necesidad de Él.  Los niños no hacen largos discursos a sus padres cuando necesitan algo.  ¿Cómo reaccionamos cuando en medio de la noche oímos la voz aterrorizada de nuestro niño gritando: "(Papá, Mamá!"?  No hace falta un discurso para que vayamos, y tampoco hace falta que rezan algo de memoria.
c.       Así, tenemos que examinar nuestras expresiones con Dios, y evitar toda superficialidad.  ¿Por qué oramos?  ¿Para qué oramos?  ¿De cuál manera ora­mos?

III. Hay que evitar un sacrificio ostentoso v.16-18
1.      En estos versículos, Jesús habla del ayuno.  Es el último tema, porque no es un deber en sí mismo, sino un medio para disponernos para otros deberes.
2.      Los fariseos ayunaban 2 veces por semana.  No había nada mal en esto, sino la ostentación.
3.      Según Lloyd Jones, eran ayunos de burla, un espectáculo, siendo la sombra, sin la sustancia.
4.      Se ponían con caras tristes, cabellos despeinados, etc. para demostrar su religiosidad.
5.      Cita de G. Campbell Morgan:
"Siempre insistimos en la necesidad de abnegación. Hacemos bien en insistir en ello. Es el corazón, el centro, de la vida cristiana. Es el proceso que produce una vida fuerte. El atleta se abniega en muchas cosas en sí mismos inofensivos, para conseguir una victoria. Ha de haber abnegación, ha de haber continencia, ha de haber ayuno. Pero el error está en ayunar para que los demás nos crean muy buenos. Así se consigue la recompensa, y no hay nada más. Pero si el propósito del ayuno es encontrar algo más fuerte, algo más verdadero, algo más noble; para crear más sitio para la venida y la ida y el movimiento del Espíritu - entonces es verdadero ayuno. Pero, ¿qué serán los signos exteriores del ayuno? ¿el semblante triste y el rostro desfigurado? Más bien, la cara lavada y la cabeza ungida. ¿No sería tiempo que nosotros en la Iglesia Cristiana hablásemos un poco menos de la abnegación y que la viviésemos más? ... La vida interior siempre debe ser una abnegación, pero hemos de venir al mundo con una sonrisa y una canción, con la cabeza ungida y la cara lavada.  Esto es la religión verdadera, Esto es la vida."[1]
6.      La idea en esto es que el ayuno puede ser positivo, pero lo será si respetamos las condiciones: motivos puros, y el secreto.

Para terminar, quisiera citar lo que decía F.B. Meyer, que se fijó en las palabras repetidas en los versículos 4, 6, y 18:  "tu Padre que ve en lo secreto": 

"Jesús, que insiste en estas palabras, - aquel que tenía que vivir bajo la vista pública de los hombres todo el tiempo, anhelaba el lugar secreto de la comunión con su Padre, que le esperaba allí.  Claro, el propósito de estos versículos era sacar a sus discípu­los de la exteriorización excesiva de la época y que distraía de la sencillez, la franqueza y la simplicidad de la vida espiri­tual.  Es imposible cumplir nuestros deberes religiosos delante de la gente, sin que consideremos qué impresión estaríamos produciendo, y hasta cuál punto estamos realzados a sus ojos.  Y en cuánto bus­quemos estas cosas, tanto el torrente está contami­nado de lodo y de aluvión y llega a ser turbia.
"Tenemos tanta vida religiosa como la que presentamos a Dios en secreto, ni más ni menos.  Lo que no ocurre entre tú y Dios sin ningún otro testigo que Su ojo, no es más que paja que el viento llevará.
"Así se probará nuestras limosnas, oraciones, y ayunas o abnega­ción de pecado y de inmoderación. Si hacemos cualquiera de esas cosas para aumentar la consideración en que los hombres nos tienen, pues no valen nada a los ojos de Dios. Pero lo que se hace para Él sólo, reci­birá su atención y su recompensa inevitables. Quédese en esta seguridad: ‘te recompensará’.  No hay duda.  Por cada petición susurrada en Su oído, por cada absti­nencia de pecado y del yo, habrá una segura recompensa, según la medida divina. Tales semillas tienen una siega prolí­fica.  Busque, pues, el lugar secreto donde los ojos fisgones no pueden seguir y donde oídos curio­sos no pueden alcanzar a oír."[2]



     [1] Mi traducción de una cita de G. Campbell Morgan (The Gospel According to Matthew) en THE BETHANY PARALLEL COMMENTARY OF THE NEW TESTAMENT Bethany House Publishers, USA, 1983. p.50
     [2] F.B. Meyer  THE BETHANY PARALLEL COMMENTARY OF THE NEW TESTAMENT p.51

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