Monday, December 16, 2013

MATEO 5:5 ENHORABUENA LOS MANSOS


MATEO 5:5 ENHORABUENA LOS MANSOS


Algo que está muy de moda en estos días es esa idea de la afirmación de sí mismo.  Hay que ponerse en vista; hay que demostrar que nadie nos puede pasar encima.  Esto va en las escuelas, en las relaciones familiares, en la política, en las iglesias, y en las relaciones entre las iglesias y el gobierno.  No hay nada nuevo en esto.  En los tiempos de Jesús los judíos que esperaban el reino de Dios, en general tenían una idea del reino más bien militar, política, y material.   Jesús dice, "No, eso no es el camino".  Decía más bien: “Enhorabuena los mansos, porque ellos recibirán la tierra por herencia."  No los fuertes, ni los que tienen grandes organi­zaciones, sino los mansos.
Se puede ver la mansedumbre bíblica en el ejemplo de los hombres de la Biblia, en su contraste con la falsa mansedumbre humana.  Se ve en la relación del creyente con sí mismo, en su relación con los demás, y en su relación con Dios.

I.       La Mansedumbre en los ejemplos bíblicos
1.      Abraham, con Lot.  (Dejó que Lot eligiera la tierra que quisiera, y se quedó con las montañas.)
2.      Moisés, el hombre más manso de la tierra.
3.      David, en su relación con Saulo: su humildad.
4.   Jeremías, sufriendo por su individualismo, dando un mensaje poco popular, sin represalia hacia aquellos que le hacían sufrir.
5.      Pablo, padeciendo por parte de los judíos, y ¡aun por parte de algunas iglesias!
6.      Jesús mismo  (Mt. 11:29; 1 P. 2:21-23)

II.    El contraste entre la mansedumbre bíblica y la falsa mansedumbre del mundo
1.      No es una cualidad natural.  Es para todo creyente.  Si fuera natural, sólo algunos podrían ser así.
2.      Tampoco es indolencia.
3.      Tampoco significa blandura, flojedad.
4.      Tampoco significa ser "amable" (Hay quienes lo son fácilmente) o "agradables".
5.  Tampoco significa la paz a toda costa: flaqueza de carácter y de personalidad.  Es falsa mansedumbre.
6.      Tampoco es una manera exterior, forzada, de ser.  Es más bien interior, espiritual.
7.      Mansedumbre es la fuerza controlada.

III. La mansedumbre exige un conocimiento de sí mismo y de Dios.
1.      Se trata del "pobre en espíritu", como Pablo: "¡Ay de mí!" En Romanos 7
2.      Se representa en la manera de actuar con sigo mismo y los demás.
3.      Es una negación de la idea popular: "¡Afírmate!", "¡Afirma tu personalidad!"  El "Yo soy" humano contra el "Yo soy" divino.
4.      Esta mansedumbre reconoce que no tiene derecho ni a una posición, ni a una posesión, privilegio, o nada.  Es la actitud de Jesús demos­trado en Filipenses 2:5.

IV. La mansedumbre en la relación con los demás.
1.      Contra la actitud defensiva.  Una de las mayores maldiciones en la vida es esa sensibilidad por el "Yo":  "¡No me toques a mí!"; "¡Me has ofendido!"
2.      Es fácil criticarse a sí mismo; se puede reconocer a sí mismo, ¡pero no aceptamos que los demás nos lo digan!
3.      El manso no piensa:  "Si sólo los demás me dieran una oportuni­dad."  (La cosa más destructiva es la autocompasión.)
4.      Ausencia de toda venganza.  No tenemos que dar la lección a nadie.  ¡Nos preocupamos demasiado por asegurarnos que el otro lo tenga que pagar!
5.      La mansedumbre, en relación con los demás, es capaz de dejarlo todo en las manos de Dios.  Es, en fondo, la actitud de la fe. (Ro. 12:19).


Son los mansos que heredan la tierra.  Están siempre contentos, satisfechos de su condición.  Como Pablo:  "como teniendo nada, pero poseyendo todo."  Fil. 4:12; Lc. 14:11

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