Thursday, January 23, 2014

MATEO 13:1-23 EL SEMBRADOR


MATEO 13:1-23

EL SEMBRADOR


                                                     LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR
                                          (O: LA PARÁBOLA DE LAS CUATRO TIERRAS)

Meta de la parábola:  Que la gente escuche y reciba la palabra de Cristo de una manera adecuada.
Afirmación:  Sólo hay una clase de persona que puede producir fruto que valga para la eternidad.

Posibles Proposiciones del sermón:
1)         Cada persona debe recibir la palabra del Señor de manera que produzca fruto en su vida.
2)         Cada persona puede recibir la palabra del Señor de manera que produzca fruto en su vida.
3)         Cada persona tiene interés en recibir la palabra del Señor de manera que produzca fruto en su vida.
Desarrollaremos la primera de estas proposiciones.

Frase de transición:
Cada persona debe recibir la palabra del Señor de manera que produzca fruto en su vida, evitando las trampas que el Señor menciona en Mateo 13:1-23:
I.       Oír la Palabra sin recibirla
II.    Recibir la Palabra pero no con profundidad
III. Recibir la Palabra pero sin quitar los intereses mundanos

Me parece que la parte más hermosa de esta parábola se halla en el versículo 8:
Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno
y su interpretación en el versículo 23:
Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno”.

¿No sería hermoso ver a muchas personas produciendo fruto eterno para el Señor?  Demasiado a menudo nos damos cuenta que gente oye la Palabra de Dios, y algunos parecen recibirla, pero no vemos fruto.  No queremos ser así.  ¿Cuál es la diferencia entre producir fruto y no producirla?  ¿Cuál es la diferencia entre una persona que, oyendo y recibiendo la palabra del Señor, empieza a experimentar cambios en su vida, demostrando un verda­dero amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, manse­dumbre, y templan­za? (Gá. 5:22-23)  Porque éste es el fruto que el Señor quiere ver en nuestras vidas.  Pues en esta parábola y su interpretación, vemos lo que hemos de evitar si queremos producir fruto para el Señor.

I.       OÍR LA PALABRA SIN RECIBIRLA v.19
1.      Importancia de oír (Ro. 10:17)
2.      Importancia de entender (Mt. 16:9)
3.      Imprescindible recibir (Jn 1:12) (entender es recibir)
4.      Recibir a Jesús significa poner su confianza en él, y en su obra a nuestro favor, arrepintiéndonos de nuestra vana manera de vivir.
5.      Recibir la palabra, para un creyente, implica creerla, meditarla, y tomar la decisión de vivir con­forme a lo que se ha oído.
6.      ¿Has recibido la Palabra?  ¿Sigues recibiendo la Pa­labra de Dios a medida que la oyes y la lees?
7.      Si no la recibes,  estás dejando que venga Satanás para quitarla: perderás la hermosa oportunidad que el Señor te ha dado.

II.    RECIBIR LA PALABRA PERO NO EN PROFUNDIDAD v. 20-21
1.      Es posible tomar una decisión ligeramente.
2.      ejemplo de Pedro: felizmente había también algo más profundo que se quedó.
3.      Aun que muchos "creyeron" Jesús sabía que podía ser muy temporario (Jn 2:25).
4.      Es fácil entusiasmarse por Jesús, y se debe entusiasmar.  Pero ese entusiasmo debe representar algo más.  (¡Hay quienes piensan que hay algo mal en recibir la palabra con gozo!  Si no la recibes con gozo, ¡es que no la reci­bes!)
5.      Un gozo que no va acompañado de arrepentimiento es un gozo demasiado ligero.
6.      Un gozo que no va acompañado por una firme decisión es algo débil.
7.      Esa clase de gozo no dura: se desanima con la persecu­ción y las aflicciones, y no produce fruto. ¡Cuántas veces hemos visto eso! Pensaban que la vida cristiana sería una cama de rosas.
8.      ¿De qué manera has recibido la Palabra de Dios?  Espero que fue con gozo.  Pero este gozo, ¿va acompañado de arrepentimiento, y decisión de seguir al Señor?

III. RECIBIR LA PALABRA SIN QUITAR LOS INTERESES MUNDANOS v.22
1.      Hay quienes reciben la palabra, y hasta demuestran cierto serio.  Pero con tiempo vemos que ¡había dema­siado serio! ¡o demasiadas cosas serias a la vez!
2.      Con toda seriedad estaban tramando algunas maneras de hacer convivir su fe con sus afanes y deseos mundanos.
3.      Recibe la palabra el domingo; la contra­dice al tra­bajo.
4.      Reciben la palabra pero consideran que esto no puede responder a sus problemas diarios.
5.      Hay quienes reciben la palabra para ir al cielo, pero concentran todos los esfuerzos de su vida para mejorar y mantener su posi­ción terrenal.
6.      Hay que preguntar si han recibido la palabra de la manera correc­ta.  No producen fruto en su vida.  Sólo han cambiado de reli­gión.


Ya se ve que no se trata sólo de recibir la palabra de Dios, sino recibirla de la manera correcta.  Sino, no habrá fruto en la vida.  No tendrá valor eterno.  Sería un engaño: una apariencia, o profesión de haber recibido la palabra, pero sin que haya penetrado verdaderamente en el corazón.  Todavía se necesita arrepentimiento y fe.  Esto explica por qué tantas profesiones cristianos no van más allá: son nada más que eso: profesiones vanas.

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