Friday, January 17, 2014

MATEO 12:38-50 IMPRESCINDIBLE OBEDECER AL SEÑOR


MATEO 12:38-50

IMPRESCINDIBLE

OBEDECER AL SEÑOR


Tres impedimentos a la obediencia:

I           Tu búsqueda de señales milagrosos
II         Tu satisfacción con la limpieza que se ha hecho
III        La importancia de tu persona


I.       Los escribas y fariseos, enfrentados con la verdad, piden una señal   v.38-42
1.      Para distraer la atención
2.      Para darse una excusa de no someterse
3.      Para poner a Jesús en posición defensiva
4.      Porque señales son más interesantes que la obe­diencia
5.      Porque son carnales, y quieren algo para satis­facer los ojos
6.      El deseo de una señal demuestra una falta de fe.
7.      ¿Estás dispuesto a obedecer a lo que el Señor dice en su palabra, sin que el Señor haya que inter­venir con señales en tu vida?

II.    Un hombre se libera de un pecado sin aplicarse a obede­cer al Señor  v.43-45
1.      El gozo, el alivio, de saberse liberado de algo.
2.      La tentación de descansar con aquello, satisfecho de haberse liberado del pasado.
3.      Cuando ocurre aquello, es que no ha sido verdade­ramente liberados del pasado.
4.      Una falta de entrega una vez liberado te puede dejar en peores condi­ciones que estabas anterior­mente.   1 Pedro 2:19-22
5.      Es el problema de aquel que viene al Señor sólo para solucionar un proble­ma: un problema causado por su pecado.  Aquel problema puede ser de orden económico, de salud, social, legal, o lo que sea. Pueden encontrar en Dios hasta un buen psicólogo.  Pero nunca se arre­pientan de su pecado.  Sólo de los resultados.

III. Alguien puede creer que su posición en la iglesia o en la "familia de Jesús" les exenta de obedecer. v.46-50
1.      Aun la madre y los hermanos según la carne de Jesús no podían ser reconoci­dos por él aparte de su obediencia a Él.
2.      Su actitud parece escandalosa, pero en las cosas de Dios, tu familia no puede intervenir.
3.      Hay quien cree que tiene una posición privilegiada cerca del Señor por ser miembro de alguna iglesia local. Se equivocan terrible­mente.  Muchos miem­bros de iglesias locales no estarán en el cielo, porque su fe ha sido en su posición más que en Jesús.  Han utilizado su relación con la iglesia para vivir según les diera la gana.


Puede haber muchas más cosas que inciten a alguien a no obedecer al Señor.  Sin embargo, el resultado es lo mismo:  la perdición eterna.  Por eso el apóstol Pablo, aquel predicador de la gracia, insistió constante­mente en que los creyentes se examinasen a si mismos a ver si están en la fe.

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