Monday, June 30, 2014

¿CUÁLES SON TUS VALORES? 1 Corintios 4:8-21







¿CUÁLES SON TUS VALORES?    

1 Corintios 4:8-21

¿Cómo es tu sistema de valores? ¿Qué es importante, verdaderamente importante, para ti? Podemos tener las ideas correctas en cuanto a lo que es verdaderamente importante, pero eso no significa necesariamente que sean nuestra verdadera manera de pensar.  La manera en que pensamos en verdad parecerá en la manera en que actuamos y hablamos.  Nuestros deseos interiores parecen en lo que intentamos conseguir cuando tenemos la oportunidad de conseguir lo que queremos.  Cada cristiano debería entender cuál es su sistema de valores en comparación al sistema de valores del mundo, notando las diferencias que Pablo hace destacar en 1 Corintios 4:8-21

I.              El sistema de valores del cristiano requiere la humildad en vez del éxito y la riqueza (v.8,11)
1.   Los creyentes de Corinto, o al menos aquellos a quienes Pablo se dirige, estaban económicamente bastante cómodos.  Tenían sus grandes casas, y al menos una de esas casas servía seguramente como lugar de reuniones para los cristianos.
2.          Miraban a Pablo y a algunos de los demás apóstoles con cierto sentido de superioridad.  Estaban orgullosos de su riqueza.
3.          Hoy en día, muchos piensan en el valor de una persona conforma a lo que “vale” económicamente; conforme a las comodidades que disfruta.
4.          Aun como cristianos podemos caer en la trampa de pensar que nos hemos perdido algo importante porque nos faltan posesiones materiales que otros disfrutan.
5.          Hasta existe una mentalidad que se llama “el evangelio de la prosperidad”, que pretende que si estás fiel a Dios, él te hará prosperar económicamente y con buena salud. Pero esa enseñanza no está en la Biblia.  Los apóstoles no prosperaban económicamente.  Jesús no tenía ni par a poner la cabeza.
6.          Es que hemos adoptado el sistema de valores del mundo

II.           El sistema de valores del cristiano requiere la aflicción en lugar de la comodidad (v.9,11)
1.          ¿Te gusta estar cómodo?  ¿Está mal estar cómodo?  Si tienes un dolor de cabeza, ¿está mal tomar una aspirina?  O, ¿sería mejor afligirnos a nosotros mismos con latigazos, de vez en cuando, simplemente para poder padecer? ¡Claro que no!
2.          El problema está en nuestras prioridades:  A veces pensamos que la cosa más importante es evitar de sufrir o de estar incómodo.  Eso viene primero en nuestra lista de prioridades
3.          Todos queremos evitar la aflicción.  Mientras no deberíamos querer padecer sin causa, ¿estamos dispuestos a aceptar la aflicción?  ¿Deberíamos dejar que sólo ciertas personas padezcan?
4.          Muchos cristianos padecen aflicción hoy en día  a manos de sus gobiernos o de sus vecinos y familias simplemente por ser cristianos.
5.          Tú y yo debemos estar dispuestos, conscientemente, a aceptar cualquier aflicción que resulta de vivir la vida cristiana y de ser un buen testigo de Cristo.

III.        El sistema de valores del cristiano lo conduce a servir en vez de ser servido; a trabajar en vez de dirigir. (v.12)
1.          El ejemplo de Jesús en Juan 13;
2.          La enseñanza de Jesús en Marcos 10:42-45
3.          En el sistema de valores del mundo, eres más una persona si los demás te sirven, que si tú sirves a los demás.
4.          La manera en que el mundo ve la diferencia entre “clase media” y “clase baja”.
5.          Pero en el sistema de valores del Señor, más sirves a otros, más valor demuestras como persona.


IV.         El sistema de valores del cristiano le conduce a aceptar ser calumniado en vez de buscar una buena reputación (vv. 9, 10, 13)
1.          El valor y la importancia de una buena reputación
2.          Queremos tener una buena reputación para la gloria de Cristo.  Por esta razón las apariencias a veces son muy importantes.
3.          ¿Cuál es el precio de nuestra buena reputación?  No podemos ser personas que agraden a los hombres (Gá. 1:10).
4.          A veces, si eres fiel al Señor serás malentendido, y menospreciado.
5.          Como cristianos, debemos estar dispuestos a ofrecer nuestras reputaciones al Señor, para que él pueda hacer lo que quiere con ellas.  Eso también afectará nuestro testimonio, ¡si no nos estemos preocupando siempre de “lo que pensará la gente"!


Como creyente en Cristo, pues, necesitas tomar una decisión muy seria en lo que concierne tu sistema de valores. ¿Aceptarás el sistema de valores del mundo? En la realidad no tienes que aceptarlo, porque ya has crecido con ello, y lo aceptaste ya inconscientemente.  ¿Pero seguirás aceptando el sistema de valores del mundo? ¿O afirmarás más bien tu nuevo sistema de valores, el que recibiste de Jesucristo cuando lo recibiste a él como tu Señor y Salvador?  Te costará, pero sólo costará lo que ya has decidido que no vale la pena.  Es como cuando alguien me ofrece un coche que funciona en cambio pro uno que tiene un motor muerto.  Cuesta, pero ya que no pongo ningún valor en el coche que no funciona, y estoy contento de deshacerme de ello, entonces puedo considerar que ¡el nuevo coche no me cuesta nada!  En la misma manera, pues, el vivir conforme al sistema de valores de Cristo, te costará, pero en la realidad no te costará nada.  Sólo que tienes que acordarte de mirar a las cosas tales como son en realidad.






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