Wednesday, June 25, 2014


EL ESPÍRITU SANTO, LA CONVERSIÓN, LA EVANGELIZACIÓN

1 Corintios 2


¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas personas acaban poniendo su fe en el Señor, y otras no?  Algunas personas, parece, nunca llegan a entender el principio de la gracia.  ¿No parece extraño, también, que en algunos casos un niño o una persona que sea retrasado mentalmente, llega a entender los elementos esenciales del Evangelio perfectamente, mientras otra persona que haya alcanzado el doctorado en sus estudios nunca llega a entenderlo? Y luego, solo para confundirnos, alguno de esos eruditos tan brillante da la vuelta y acepta las sencillas verdades del Evangelio por fe.  ¡No parece haber ninguna norma en eso! Y luego, una persona tiene la habilidad de presentar el Evangelio claramente y sencillamente, mientras otro intenta presentarlo y todo parece una confusión.  Y luego la segunda persona atrae a varias personas a Cristo, y la primera no tiene ningún impacto.  ¿Por qué es así?
Lo que hace la diferencia, según Pablo en 1 Corintios 2, no es la habilidad de la persona que presenta el Evangelio, ni tampoco la inteligencia de la persona que lo recibe.  Lo que hace la diferencia es el Espíritu Santo. Cada persona necesita la intervención del Espíritu Santo para conocer a Dios, como vemos en  los pasos que deben hacerse según este capítulo.

I.       El Espíritu Santo tiene que inspirar el mensaje que trae a una persona a Dios. v.1-2
1.      No vendrá a Dios por medio de un mensaje de origen humano de filosofía o de sentido común.
2.      No vendrá a Dios mediante una interpretación humana de las Escrituras o del Evangelio.
3.      Sólo vendrá a Dios por medio del mensaje del Evangelio; por la comunicación de la verdad que le liberará  (John 8:32)
4.      Si queremos influir a las personas hacia el Señor, necesitamos:
a.       Conocer el Evangelio
b.      Conocer las Escrituras
c.       Presentar las verdades bíblicas sin medio términos


II.    El Espíritu Santo tiene que dar poder al mensaje y al mensajero para hacer que sea convincente v.3-5
1.      Pablo fue utilizado en su debilidad, su temor, y su temblor.  (En el libro de Hechos, aprendemos que Dios tuvo que intervenir en su vida en una manera especial cuando estuvo en Corinto, ¡para que no tuviera temor!)  A menudo es cuando nos sentimos débil, inadecuado, y hasta derrotado, que el Espíritu Santo obra en las maneras más poderosas en nuestras vidas.
2.      Nuestro mensaje presentado con un denuedo humano no hará la diferencia
3.      El lenguaje persuasivo no hará la diferencia
4.      La aparente sabiduría en la manera en que presentamos el Evangelio no hará la diferencia
5.      Lo que atrae a la gente a Dios es el Espíritu de Dios
6.      Es, pues, importante que:
a.       Conozcamos al Espíritu de Dios
b.      Estemos en comunión con el Espíritu de Dios
c.       Estemos llenos del Espíritu de Dios
d.      Dependamos del Espíritu de Dios


III. El Espíritu Santo debe revelar la verdad a la persona para que sea claro  v.10-16
1.    No hemos de sorprendernos de que las personas no suelen aceptar las verdades del Evangelio:   v.14 “El hombre no percibe…”  (El texto no dice “no puede percibir”: es porque no quiere).  Véase Jn 5:40
2.      No hemos de pensar que gente más religiosa o más inteligente podrá necesariamente entender mejor
3.      Dios mismo tiene que atraer a las personas hacia Su Hijo según Juan 6:37 "Todo lo que el Padre me da vendrá a mí."
4.    La importancia de la oración en el evangelismo:  Alguien ha dicho, "Dudo que nadie haya jamás venido a Cristo sin que alguien haya orado por aquella persona"
a.    Oré durante años por un amigo a quien no pude ver, y nunca había podido hablarle del evangelio. Un día, visitando una iglesia, oí pronunciar su nombre en una reunión de oración. Indagué, y aprendí que era mi amigo, que había puesto su confianza en el Señor hacía unos meses.
b.      Alguien puede decir que la oración es humana y contradice el principio de la elección divina y la gracia irresistible.  No más que el hecho de evangelizar
c.       1 Timoteo 2:1 "por todos los hombres"

Vemos, pues, que el Espíritu Santo debe haber inspirado el mensaje, el Espíritu Santo debe dar poder al mensajero, y el Espíritu Santo tiene que atraer al que recibe el mensaje, si una persona se va a entregar a Dios por medio del Evangelio.
¿Qué lugar tiene el Espíritu Santo en tu vida?  ¿Dependes de él?  ¿Tiene él un acceso libre a todos los aspectos de tu vida?  Si quieres tener un impacto alrededor de ti por Dios, no mires a tu edad, ni a tu instrucción, ni tu poder de atracción.  Porque no depende de eso.  Depende de tu relación con Dios por medio del Espíritu Santo.  Depende de cómo el Espíritu Santo quiere obrar por medio de tu vida.  Tienes que asegurarte que tu vida esté totalmente entregado a Dios para que Dios el Espíritu Santo pueda hacer su voluntad en tu vida.  Necesitas depender de él en una relación continua con él y orar por aquellos a quienes quisieras ayudar con tu testimonio.  Como Dios dice en  Isaías 42:8 y 48:11, él no compartirá su gloria con nadie.

Yo el Señor; este es mi nombre;
Y a otro no daré mi gloria,
Ni mi alabanza a esculturas.

Por mí, por amor de mí mismo lo haré,
Para que no sea amancillado mi nombre,
Y mi honra no la daré a otro.



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