Saturday, June 28, 2014


EL JUICIO CRISTIANO

1 Corintios 4:1-7


¿Quién es tu predicador preferido?  ¿Qué opinas sobre tal pastor?  ¿Cuál de los que trabajan en la iglesia te parece ser el mejor cristiano  ¿Cuáles creyentes en la iglesia son los más sinceros?  ¿A cuáles quieres seguir?  Eso era la clase de pregunta que habrías podido oír en Corinto.  Cada cual analizaba a los varios obreros cristianos, y hasta los varios cristianos, según unas normas que ni siquiera eran bíblicas.  Nosotros también a veces podemos permitirnos el lujo de comparar a las personas los unos con los otros.  Podemos llegar a ser atletas de butaca que miran al partido de fútbol a la tele, y analizan lo que cada jugador ha hecho mal.  ¿Has hecho eso alguna vez?  A menudo los creyentes que menos hacen por el Señor son los que más tienen la tentación de caer en la trampa de juzgar a los demás.  Y hay algunos que desarrollan toda una habilidad en eso.  Al menos parece haber sido el caso en Corinto.

I.       SON LOS SERVIDORES DE DIOS Y NO LOS NUESTROS. v.1,3,4
1.      Pablo y sus compañeros preferían ser evaluados por Dios mismo.
2.      Cuando juzgamos a otros, recordemos que no son nuestros para juzgar, pertenecen a Dios. Puede ser que lleguemos a ser como pequeños niños que son "chivatos".
3.      En Romanos 14:4 Pablo pregunta, "¿Tú, quién eres, que juzgas al criado ajeno?” Aquí, sin embargo, habla del hecho de juzgar las elecciones que otros hacen en cuanto a cuestiones secundarias, que ni siquiera se mencionan en la Biblia.
4.      Por otro lado no hemos de pensar así cuando nos juzgamos a nosotros mismos: No es nuestra propia evaluación de nosotros mismos que cuenta; es la evaluación que hace Dios que cuenta.  Somos mayordomos suyos.

II.    LAS NORMAS DE DIOS PARA EL SERVICIO SON MUY CLARAS v.2    
1.      Lo que Dios exige es la fidelidad.
2.      Eso es lo que hace útil a cualquier persona o cosa: poder contar con ello.  Un coche es útil si puedes contar con ello.  Si no puedes contar con ello, no lo quieres.  Estás dispuesto a tomar a un trabajador porque es alguien con quien puedes contar.  Eso será tu prioridad.
3.      Lo que Dios quiere más que todo es poder contar contigo.  Te juzgará, y te está juzgando, conforme a eso: ni por tus talentos, ni por tu apariencia, ni tampoco por tus oportunidades.
4.      ¿Puede él contar contigo por ser un testimonio cristiano consistente ¿Puede contar contigo para servirle constantemente, o sólo cuando te va bien?
5.      Si quieres un trabajo en la iglesia, tienes que haber demostrado que siempre se puede contar contigo.  Si no, serás peor que inútil: llenarás un lugar que alguien más fiel podría hacer.  ¿Queréis tener ancianos que nunca sabréis si vendrán sin haber preparado sus sermones o estudios cuando les toca?  ¿Queréis a un maestro de escuela dominical que nunca sabéis si llegará a la iglesia el domingo por la mañana para enseñar su clase? ¿Quisierais un tesorero de la iglesia que nunca sabrías si podía pasar el año entero sin ocuparse de los libros de contabilidad de la iglesia? (No quisierais tenerme a mí como tesorero). ¿Queréis a alguien para presidir los cultos que a lo mejor esté allí, pero posiblemente no esté al culto?

III. HAY MUCHAS COSAS QUE NO PODEMOS JUZGAR PORQUE NO TENEMOS TODA LA INFORMACIÓN v.5
1.      Pensamos que sabemos tanto sobre las personas, pero podemos equivocarnos
2.      Alguna información desconocida podría condenar a personas a quienes admiras; otras informaciones exculparía a quienes quieres condenar No tenemos necesariamente toda la información necesaria para saber juzgar.
3.      No podemos juzgar basado en lo que hemos oído decir
4.      No podemos juzgar basado en nuestras propias observaciones.
5.      Por otro lado, tenemos que basar nuestras acciones en ciertos juicios que hacemos.  Pero nuestros juicios tienen que ser tentativos, sabiendo que será Dios quien juzga por último.


IV.  ESOS JUICIOS IMPLICAN EL ORGULLO  v.6
1.      Tenemos la tendencia a compararnos a nosotros mismos con las personas a quienes juzgamos
2.      Nos podemos por encima de la persona En realidad, eso es lo que más divierte en rebajar a los demás: ¡hace que parezcamos mejores a nuestros propios ojos!
3.      el orgullo de pensar que sabemos lo suficiente para juzgar y comparar
4.      El orgullo de comparar a las personas con nosotros (como si pudiéramos ser nosotros la norma)
5.      Aun cuando comparemos a las personas unos con otros demostramos orgullo.  Estamos orgullosos de las personas. Fue lo que preocupaba a Pablo en el hecho que comparaban a Pablo con Apolo, con Pedro…. Ponían a las personas en un pedestal

V.     LO QUE TENEMOS VIENE DE DIOS Y NO DE NOSOTROS MISMOS v.7
1.      Eso debería impedirnos de estar demasiado satisfechos de nosotros mismos
2.      Ni nuestra salvación ni nada más ha sido un logro nuestro
3.      Por esa razón a Pablo no le importaba que la gente le criticara a él
4.      Por esa razón no deberíamos hincharnos a nosotros mismos ni estar demasiados prontos para meternos por encima de otros en nuestra propia estimación.

Así, debemos tener cuidado y dejar los juicios para Dios.  Como dijo Jesús, "No juzguéis, para que no seáis juzgados".  Juzgar el comportamiento, sí.  Juzgar la diferencia entre la verdad y el error, sí.   Juzgar los motivos, o el valor de las personas, no.  Lo que Pablo quería de los cristianos en Corinto era que dejaran su manera de seguir a un predicador u otro en clanes.  Era una iglesia dividida en clanes por culpa de los juicios de la gente. Hemos de recordar de tener los ojos fijos sólo en el Señor Jesucristo. Si hacemos eso, seremos unos en él.

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