Monday, June 23, 2014


ÍDOLOS HUMANOS Y DIVISIONES

1 Corintios 1:10-17


Una de las mayores causas de divisiones entre los cristianos hoy en día es una énfasis desequilibrada en cuestiones secundarias.  Y una de esas cuestiones secundarias que más problemas causa es la tendencia a seguir a ídolos humanos.  Algunos tienen sus predicadores preferidos, y llegan a ser sus “hinchas”.  Hay uno que siempre tiene que ir a escuchar las conferencias de cierto predicador sobre la profecía.  Hay otro que está enganchado a la teología de cierto predicador.  A otro creyente le gusta siempre escuchar cómo cierto predicador presenta el mensaje de salvación.  Algunos de esos predicadores llegan a ser bien conocidos, y hasta algunos creyentes son orgullosos por haber sido bautizado por cierto predicador, o bajo el ministerio de cierto predicador. Si llegara una controversia entre algunos de esos predicadores, entonces se hacen las líneas de batalla.  ¡Se sabe de parte de quién es cada uno!  ¿Pero dónde está Cristo en todo esto?  ¿Dónde está el mensaje cristiano?  ¿Dónde está la autoridad de la Palabra de Dios?
Las divisiones son lamentables porque denotan:
  1. Una falta de esfuerzo por parte de los creyentes
  2. Una falta de entrega por parte de los creyentes
  3. Una idolatrìa por parte de los creyentes
  4. Un orgullo egoísta por parte de los creyentes


I.     UNA FALTA DE ESFUERZO POR PARTE DE LOS CREYENTES  "perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (v.10).
1.      Es necesario pensar y reflexionar mucho para que las personas lleguen a tener un mismo parecer.
2.      Ya vemos que Dios está interesado en nuestro lado intelectual. (Romanos 12:2 la renovación de vuestro entendimiento)
3.      Eso implica un cierto esfuerzo intelectual.  Dios nos dio una mente; debemos utilizarla.
4.      Muchos somos, por naturaleza, perezosos intelectualmente.  Nos es más fácil encerrarnos dentro de nuestras diferencias, que trabajar para hallar un acuerdo.
5.      Nos es más fácil condenar la manera de pensar del otro que de entenderlo.
6.      ¿Cómo tratas tus diferencias con otro hermano? ¿Haces el esfuerzo para escucharlo y entender su punto de vista aun  cuando no estás de acuerdo?

Esta falta de esfuerzo normalmente implica otro problema, que es:
II.  UNA FALTA DE ENTREGA POR PARTE DE LOS CREYENTES  "por el nombre de nuestro Señor Jesucristo" v.10
1.      Es obviamente la voluntad del Señor que estemos de una misma mente.
2.      Eso no significa que estemos de acuerdo en todos los detalles, pero sí que estemos de acuerdo en la cuestión de cuáles cuestiones son lo más importante, y en aquellas cuestiones, estemos de acuerdo.
3.      Significa que estemos conscientes de nuestra unidad en Cristo.
4.      Significa que nuestra unidad en Cristo es lo más importante, porque Cristo es importante.
5.      La unidad de los cristianos funciona como un triángulo, en el cual las dos extremidades de la base representan a dos creyentes, y el vértice representa a Cristo.  No puede haber movimiento a lo largo de la base.  Sólo por los dos otros lados.  ¿En qué manera se acercarán más los dos creyentes uno al otro?  Acercándose al vértice, es decir, a Cristo.

Pero, por otro lado, nos podemos alejar de Cristo, y caer en el mismo pecado que los Israelitas de antaño, porque la falta de unidad puede depender de…
III. UNA IDOLATRÍA POR PARTE DE LOS CREYENTEScada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo y yo de Apolos y yo de Cefas y  yo de Cristo”
1.      Cada cual tiene su predicador preferido.  (No hay nada mal en apreciar las capacidades de enseñanza de cierta persona, pero nuestras vidas no deben depender de, o girar en, aquellas personas).
2.      Discutir sobre quién es el predicador que tiene más valor, o que enseña mejor (Grau, Martínez, Burt)  Hay ciertos hombres cuyos libros me gustan leer, y otros a quienes me gusta oír predicar, porque hacen que la Palabra de Dios sea tan clara.  Pero no hace falta que discutamos sobre ellos y que desarrollemos falsas lealtades.
3.      A veces somos como peñas alrededor de una estrella de música.
4.      Gente que incluía a Cristo en esto “y yo, de Cristo”, lo rebajaba a ser algo como un ídolo humano en vez de ser Dios.
5.      Además, implicaban que los demás no son de Cristo
6.      Las denominaciones hoy en día:  han sido nombrados por grandes predicadores o por movimientos históricos.  Algunos insisten en llamarse simplemente “Cristianos”.  Es lo mismo, y aun peor si están implicando que son los únicos verdaderos cristianos.
7.      El peligro de la idolatría de héroes es que los héroes caen.  ¿Qué haremos entonces?

      Además de la idolatría, las divisiones pueden indicar
IV.  UN ORGULLO EGOCÉNTRICO POR PARTE DE LOS CREYENTES  "Yo soy de…" v.12;  "no con sabiduría de palabras" v.17
1.      Algunos son tan hinchados de su propia sabiduría que no están dispuestos a escuchar el otro lado de un argumento.
2.      Algunos son tan egocéntricos que sólo les interesa su propia posición:  "¡Yo soy de... !"
3.      Esto deshonra a Cristo porque implica que buscamos nuestro propio honor.
4.      Podemos ser orgullosos de nuestra denominación; orgullosos de nuestra iglesia local; orgullosos por nuestra posición teológica personal; orgullosos de cierto predicador a quien escuchamos, especialmente si es bien conocido, etc.
5.      ¿Cuál es tu gloria?  Pablo se negó a gloriarse en otra cosa que en Cristo crucificado; en el hecho que sus pecados eran perdonados.
6.      Se dice que durante las grandes controversias entre Wesley y Whitefield, en Inglaterra, el seguidor de uno de ellos preguntó si pensaba ver al otro en el cielo.  El predicador contestó:  "No lo creo.  Él será tan cerca de Cristo, y yo tan lejos de Cristo, ¡que me costará verlo!  Esto es la actitud que tendríamos que imitar.
¿Cuál es tu actitud hacia otros creyentes que son distintos de ti?  Esa es la verdadera prueba de tu actitud hacia Cristo.  Nos necesitamos mutuamente como creyentes.  Todos tenemos algo que podemos aprender del otro.  Eso es algo que he aprendido desde que he marchado de mi país.  Cuando estaba en mi primera iglesia como pastor en el Canadá, había dos otras iglesias evangélicas en el pueblo.  Una era Pentecostal, y la otra era de las Asambleas de Hermanos. (Yo era pastor de una iglesia Bautista).  Estaba yo tan arrogante y condescendiente hacia las dos otras iglesias que me aver­güenza pensar en ello hoy. ¡No adoptemos actitudes por las cuales habremos de pedir disculpas en el cielo!  No tenemos el monopolio sobre la verdad, ni tampoco tenemos el  monopolio sobre la santidad.



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