Thursday, April 17, 2014

ÉXODO 4:2 “¿Qué es eso que tienes en la mano?”


ÉXODO 4:2

“¿Qué es eso que tienes en la mano?”

Cada creyente debe consagrar todos sus esfuerzos al servicio de Dios en la circunstancia en que se halla ahora por las razones implicadas en Éxodo 4:2 y Efesios 1:3-14.

            A veces creemos que no estamos en las mejores circunstancias. No sabemos qué hacer: Otra persona hubiera tenido que hallarse en esta circunstancia. Pensamos que no tenemos lo necesario para hacer la voluntad de Dios en nuestra circunstancia. En la realidad, creemos a veces que nuestra situación es un desastre. Sin embargo, una mirada a estos tres textos bíblicos nos mostrará lo contrario: Ex. 4:2; Nú. 26:2; Ef. 1:3-14.

I.   Dios nos ha equipado con los instrumentos necesarios Ex. 4:2
1.                 Moisés tenía una vara. No era mucho, pero entre las manos de un hombre dirigido por Dios bastaba para la tarea.
2.                 En las pruebas, hay la promesa de la provisión de Dios. 1 Co. 10:13
3.                 Tu instrucción, tus talentos, tus posesiones, tu dinero, no valen más que la vara de Moisés. Sin embargo, si te pones a la disposición de Dios, verás lo que él puede hacer en esta situación con tu vida.
4.                 ¿Acaso Dios habrá hecho un error, olvidando dejarte el instrumento adecuado?

II.  Dios nos ha dado las fuerzas necesarias Nú. 26:2
1.                 Israel tenía unos millares de hombres. No era mucho para vencer contra decenas de naciones. Sin embargo, con Dios, bastaba. Se ha dicho con verdad que Dios más uno siempre hace la mayoría. (Eliseo pide al Señor que abra los ojos de su servidor para ver a los ángeles)
2.                 Si te sientes muy solo, puede ser que eso es exactamente lo que Dios quiso para ti, porque quiere hacer algo especial contigo así.
3.                 Este pequeño grupo que somos es exactamente lo que hace falta para llevar el evangelio a toda nuestra ciudad y toda nuestra región.

III. Dios ha hecho de nosotros las personas ideales por la circunstancia en que nos encontramos. Ef. 1:3-14
1.                 ¿Te consideras un fracaso en tu situación? Recuerda: ¡Dios no hace fracasos!
2.                 Cuando Dios nos eligió antes de la fundación del mundo, ya lo sabía todo acerca de nosotros. (1 P. 1:2). No hay sorpresas para él.
3.                 Conociendo de antemano nuestros fracasos, nuestros fallos, y nuestras desobediencias, nos elijo para salvación “para la alabanza de la gloria de su gracia” (Ef. 1:16) y “para buenas obras” (Ef. 2:10).  Por tanto, podemos saber que dios tiene trabajo para nosotros, y que lo podemos hacer.


La vida cristiana es una gran aventura. Podemos ir adelante con el Jefe Supremo, sabiendo que no puede haber otra cosa que la victoria ante nosotros. Hay obras maravillosas que hacer, y Dios nos ayudará.

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