UNA
VICTORIA INICIAL
JUECES
1
1:1 “Aconteció
después de la muerte de Josué”
Este texto es muy parecido a Josué 1:1 “Aconteció
después de la muerte de Moisés”
El texto hace pensar que el mismo autor que empezó el
libro de Jueces había empezado también el libro de Josué. Sin embargo, puede ser simplemente que un
nuevo autor imitó a propósito el principio del libro de Josué, para relacionar
los dos libros en la mente de los lectores - para hacer un paralelo, aunque el paralelo sería un contraste.
Hay una diferencia importante entre los dos libros:
Josué es un libro que relata algunos fracasos del pueblo de Israel, pero sobre
todo sus victorias. Los fracasos son
excepcionales. Jueces es un libro que
relata algunos éxitos del pueblo de Israel, pero sobre todo sus fracasos. Los éxitos son excepcionales. Los fracasos son la norma.
En la realidad, el libro de Jueces parece demasiado a
muchas vidas cristianas hoy en día: El Señor bendice; el pueblo no
corresponde. Caen en el pecado; el Señor
les deja llevar las consecuencias de su pecado; reconocen su situación; se
arrepienten; piden el socorro de Dios, y Dios les socorre. Luego el mismo ciclo vuelve a empezar.
Pero al principio del libro de Jueces, vemos todavía
una victoria; vemos cómo el pueblo de Dios consiguió lo que Dios había querido
para ellos. ¿No queremos eso para
nosotros también? Veamos cómo se hizo.
En este texto de Jueces 1:1-11, vemos que la victoria
en la guerra santa depende de cuatro cosas:
I.
Una dependencia de Dios
v.1
1.
La necesidad de asegurarse de
la bendición de Dios “Sin mí nada podéis hacer” (Jesús en Juan 15)
2.
Necesidad de la dirección de
Dios. Si le preguntamos, Él nos
responderá en alguna manera.
3.
Hacemos nuestras decisiones
demasiada fácilmente sin preguntar a Dios lo que Él quiere.
4.
Nos cuesta hoy en día
recordar que dependemos enteramente de Dios.
a.
El salmista lo reconoció:
“Sosténme, y seré salvo, y me regocijaré siempre en tus estatutos.” (Sal.
119:117).
b.
Una antigua historia habla de
un fraile que siempre usaba una copa que tenía el pie roto, aunque había otras
copas en buena condición. La razón era
porque tenía que aguantarla continuamente durante la comida, para que no
cayera, y que eso le recordaba su dependencia de Dios y su propia fragilidad.
c.
Pedro lo reconoció “guardados
por el poder de Dios” 1 P. 1:5
5.
Hasta que entendamos nuestra
dependencia total de Dios, no podemos emprender ningún proyecto para Dios con
éxito. Porque intentaremos hacerlo con
nuestras propias fuerzas y nuestra propia sabiduría, y fracasaremos.
6.
¿Quieres estudiar? ¿Quieres
trabajar? ¿Quieres casarte? ¿Quieres hacer deporte? Somete tus proyectos a
Dios, Confía en él, pide su dirección.
Siguiéndole a él, la victoria será tuya.
II. Una confianza en
Dios v.2-3
1.
Si miramos la lista de libros
que se venden en las librerías, veremos la necesidad que la gente parece tener
de sentir una confianza: libros sobre cómo afirmarse, sobre la autoestima,
etc. La gente que no tiene confianza se
siente infeliz. Pero es importante tener
confianza en algo digno de confianza.…
En Dios. Un hijo de Dios no tiene
por qué depender de sus propios recursos.
¿En qué podemos tener confianza?
a.
Que nuestros pecados son
perdonados 1 Jn 1:9
b.
Que Dios contestará a
nuestras oraciones 1 Jn 3:22; 5:14
c.
Dios perfeccionará lo que es
incompleto en nosotros Fil 1:6
d.
Dios nos ama; somos
importantes para él Sal 139:14-17 Ro.
8:32
2.
Confianza en la promesa de
Dios
3.
Una confianza en la persona
de Dios. ¡Es nuestro Padre! Con él,
podemos atrevernos a hacer cualquier cosa.
Un grupo de botánicos hizo una excursión en una región difícil de acceso
de los Alpes. Un científico, mirando por
sus prismáticos, notó una especie de flores hermosas, y muy raras, al fondo de
una barranca muy honda. Para
alcanzarlas, alguien tendría que bajar por una cuerda. Pidieron a un joven que se dejara bajar por
una cuerda. El joven estaba emocionado
por la aventura, pero también le inspiraba respeto. Dijo que sí, pero que esperasen un poco a que
volviera. Se fue corriendo, y dentro de
poco volvió con un hombre mayor. Dijo: “Estoy
dispuesto a ser bajado por una cuerda, pero este hombre tiene que aguantar la
cuerda: es mi padre.”
4.
Una confianza que produce
entusiasmo en sí mismo.
5.
Una confianza que produce un
entusiasmo que se contagia a otros.
6.
Si tú tienes verdadera
confianza en lo que el Señor hará en tu servicio para él, tú también te
sentirás entusiasmado para servirle, y este entusiasmo se contagiará.
III. Una colaboración con el
pueblo de Dios v.3
1.
Vivimos en una era de
independencia: cada uno dice, “me las arreglaré sólo.”
2.
Es bueno ser autónomo.
3.
Es necesario mantener buenas
relaciones con otros. La importancia de
una comunión con el pueblo de Dios.
a.
Participar en la fe de otros
creyentes;
b.
Trabajar junto con creyentes
comprometidos en la obra del Señor.
4.
Podrás evangelizar mejor,
podrás edificar mejor, podrás enseñar mejor, podrás organizar mejor, si
trabajamos juntos.
IV. Una obediencia a
Dios v.8-11
1.
La obediencia: condición
absoluta para que la victoria siga.
2.
Desgraciadamente, lo que
sigue en este libro nos mostrará que su obediencia fue solamente parcial: iban
a dejar cohabitar los jebuseos.
3.
Demasiadas veces, estamos
satisfechos de nosotros mismos porque obedecemos en alguna cosa, pero que no
vivimos una vida de obediencia total.
4. La obediencia en parte
solamente, es verdaderamente desobediencia. Como Saulo, rey de Israel. Obedeció sólo en parte cuando conquistó a los
amalecitas. Como consecuencia, perdió el
reino.
¿Quieres una victoria en tu vida como tuvieron los
Israelitas en el libro de Josué, y al principio de Jueces? ¿Quieres una victoria aun mayor que eso, que
perdura? El secreto está en estas
cosas: Depende enteramente de Dios. Ten confianza en Dios. No seas independiente: colabora con el pueblo
de Dios (no esperes a que estén perfectos).
Y, más que todo, obedece a Dios.
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