Saturday, May 17, 2014

LA PACIENCIA: CUARTO ASPECTO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU


LA PACIENCIA:
CUARTO ASPECTO 
DEL FRUTO DEL ESPÍRIT
 "El fruto del Espíritu es paciencia" (Gá. 5:22)

                                                                    Leer el Salmo 37
                                                                          
La palabra "paciencia" en griego es "MAKROTHUMIA".

"Makro" = "largo"
"Thumia" = "ira".

La expresión está asociada a la misericordia, generalmente de Dios.  (Ro. 2:4; 1 P. 3:20).
El Nuevo Testamento habla también de nuestra paciencia:
2 Co. 6:4-6;  Ef. 4:1-2; Col. 3:12; 1 Ts. 5:14; 2 Ti. 3:10; 4:2.

La palabra es acompañada a menudo por otras palabras que en otras ocasiones son traducidos por "paciencia", o "perseverancia".  El acento del fruto del Espíritu, pues, parece ser en las rela­ciones humanas.  El Espíritu de Dios se preocupa por las rela­ciones.  Esta paciencia no tiene el mismo sentido, pues, que "perseverancia", que es otra palabra.  Se trata de la paciencia que no se irrita.  Sal. 37:1,7 nos da un punto de partida magnífico para estudiar esta paciencia.
A veces faltamos paciencia porque nos parece que el mundo sin Dios nos está ganado.  Entonces estamos tentados a jugar el mismo juego que el mundo.  Un entrenador de baloncesto, que era cristia­no, dijo:  "Siempre ha sido mi filosofía que la paciencia ganará al final.   La paciencia para seguir nuestro plan de juego.  Si creemos en ello, acabaremos a lo largo con la oposición.  Pero si abandonamos nuestro estilo de juego para seguir el suyo, entonces tendremos problemas.  Es el peligro de dejar que nuestras emociones dirijan el juego en vez de nuestro razonamiento: así no funcionare­mos de una manera eficaz.  No siempre ganaremos a nuestro adversa­rio, pero (al menos no nos haremos perder a nosotros mismos!  La impaciencia hace que juguemos en contra de nosotros mismos.  Y esto es lo que ocurre en el juego de la vida, especialmente la vida cristiana.  En el Salmo 37, Dios nos está diciendo:
 "Haz lo que debes hacer, lo correcto, y confía en mí.  A pesar de lo mal que pareces estar perdiendo, haz simplemente mi voluntad y deja el final en mis manos.  Me las arreglaré para que al fin de cuentas seas el vencedor.

I.     La paciencia es este aspecto del fruto del Espíritu que no se irrita contra los hombres (1 Tes. 5:14).
1)    "Makro" = "largo";  "thumia" = incienso, perfume;  "thumikos" = "la ira fácil"; "thumos" = un deseo pasiona­do, la ira.
i   En primer lugar se puede ver el buen olor de nues­tras relaciones humanas que duran mucho tiempo;
ii luego, se puede ver que no se apura para enfadarse.
2)    Ejemplo de la paciencia de Dios en Ro. 2:4; 9:22.
3)    Ejemplo de la paciencia de Pablo  2 Co. 6:4-6;  ¡es un ejemplo a seguir! (2 Ti. 3:10).
4)    La paciencia en la evangelización y la exhortación (2 Ti. 2:24-25).
5)    La paciencia en la vida de la iglesia local (en las relaciones juntos) (Col. 3:12-13).
6)    La paciencia con tu prójimo te hace capaz de contestar a las contradicciones con mansedumbre (los varios aspectos del fruto del Espíritu están vinculados entre sí).
i   El hecho de soportar a los tercos será la prueba de que eres un hijo verdadero de Dios en quien Jesús reina.
ii ¡La gente creerá más por esto que por todos tus argumentos aplastantes!
7)    Como lo dijimos ya, parece que el acento de este fruto es la relación humana.  (El Espíritu de Dios se preocupa por nuestras relaciones... en la familia, en la iglesia, y en el mundo.)

II.   La paciencia no se irrita contra las circunstancias  (Stg. 5:10-11)
1)    "Eso me hace perder la paciencia"  no es verdadero.  Las tribulaciones, los problemas, dan, producen la paciencia (Stg. 1:3,4; Ro. 5:3).  Es el propósito de nuestras dificultades.
2)    Si conduces un coche, seguro que no te gusta estar en una autopista con coches en las vías de izquierda y derecha, y un enorme remolque delante de ti que va despacio, y otro detrás de ti.  Te sientes encerrado.  El tráfico para, luego mueve muy despacio, ... te gustaría poder ver en cima de los enormes camiones, para ver qué pasa adelante.  (Pero no puedes!  Y a veces la vida es así.  No puedes ver las cosas como Dios las ve; no puedes ver el futuro, el mañana.  Y te sientes encerrado por las circunstancias de la vida:  No hay salida.  Te sientes frustrado, y quizás desesperado.
3)    Esta paciencia depende de nuestra fe que sabe que Dios está en control, haciendo su voluntad perfecta.
4)    En la aflicción física, la paciencia llega a ser muy difícil a conseguir.  Estas circunstancias demuestran la verdadera espiritualidad.  Aun Job tropezó con eso, irritándose contra su situación ()quién de nosotros habría hecho mejor?)  Parece que en el caso de Pablo (2 Co. 12:12), su paciencia era milagroso.
5)    En medio de las pruebas, por tanto, hay que "pegarse" al Señor.  Por Su poder podemos dominarnos para mantener la calma en dificultades (Co. 1:11).
6)    Tu paciencia o falta de paciencia en estas pruebas es una medida de tu espiritualidad y comunión con Dios.  Hazte la pregunta siguiente:  ")Cómo hago yo en situaciones difíciles?"  Esto podría animarte a buscar una comunión más íntima con Dios.

III. Esta paciencia no se irrita contra Dios en la esperanza (a veces larga) de recibir sus promesas o de su intervención en tu vida.  (Sal. 40:1  literalmente: "Esperando, esperé al Señor").
1)    Impaciencia a verle intervenir es una demostración de poca confianza en él.
2)    Ilus.:  El Dr. J.H. Jowett se encontraba delante de una situación difícil en que tenía que tomar una decisión difícil, que parecía casi imposible de tomar, y no parecía recibir una solución de parte de Dios.  Explicó la situación a un amigo, y le preguntó:  ¿Qué harías tú en esta situación?"  La respuesta de su amigo fue: "No lo sé.  No estoy en aquella situación, y en realidad, tampoco lo estás tú.  ¿Para cuándo tienes que tomar una decisión?"  Jowett dijo: "Viernes".  "Entonces el viernes todo estará claro" contestó el amigo.  Y, en verdad, cuando vino el día decisivo, el Señor había puesto la decisión muy clara que tenía que tomar.
3)    La paciencia es esperar sin inquietud.  Puedes hacer que el timbre del despertador suena antes de la hora, con la mano, pero eso no haría adelantar la verdadera hora.  Puedes abrir una rosa antes de su tiempo, pero destruirás su belleza.  Puedes destruir o perder muchas bendiciones que Dios tiene en reserva para ti, porque tienes dema­siada prisa.
4)    A veces piensas que Dios actúa de una manera injusta contigo cuando no interviene inmediatamente en tu vida.



Si, tenemos que aprender a creer en la soberanía de Dios.  Necesitamos aprender a creer que Dios se encarga de la situación y que interviene siempre al mejor momento.  Lo que Jesús dijo literalmente en Lucas 21:19 era "Dominad vuestras almas por la paciencia".  Es una relación con el Señor que desarrollaremos esta paciencia.  Es un poder, un poder espiritual;  Gálatas 5:22 nos dice que es fruto del Espíritu.  Aprendamos a andar por el Espíritu y veremos como él produce esta paciencia en nosotros.

Friday, May 16, 2014

Fruto del Espíritu: Paz

LA PAZ:
TERCER ASPECTO 
DEL FRUTO DEL ESPÍRITU


"El fruto del Espíritu es paz..."  (Gá. 5:22)

Filipenses 4

Creo que si salimos en la calle hoy y preguntamos a la gente lo que más necesita este mundo, la mayoría diría: "Paz".  Parecería que siempre estuviéramos en la época del caballo bermejo de Apocalipsis 6:4, a quien fue dado poder de quitar la paz, y que se matasen los unos a los otros.  Las guerras civiles e internacio­nales están arrollando los países, sembrando terror, hambre, pobreza, y enfermedad por muchas partes del mundo.
Hace unos años oímos a miles de niños en las Plazas, en España, gritando: "¡La paz está ganando!", y justo en aquel momento, pareció como el cumplimiento de 1 Ts. 5:3  "cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina" porque unas cuantas guerras irrumpieron repentinamente y a la misma vez.  Es para causar cierto cinismo en la mente de los niños.
Quisiéramos paz interior, paz en nuestras familias, paz entre vecinos, paz en la iglesia ... pero creo que la paz que más importa es la paz con Dios, porque a partir de aquella paz, se puede construir la paz "horizontal", es decir la paz interior y la paz entre semejantes.
Pablo, en su carta a los Filipenses, tuvo que tratar un problema de conflicto entre dos mujeres que destacaban en la iglesia.  Pero de allí, se puso a escribir sobre la paz interior del corazón, que no está por completo desvinculado de la primera: los psicólogos que aconsejan a personas que tienen dificultades con su entorno: personas violentas, y antisociales, les enseña cómo conseguir una cierta paz interior, y como resultado, estas personas pueden tener una paz con los demás.  En la Biblia, y particular­mente en Filipenses 4, aprendemos cómo Dios nos da esta paz.

Según çFilipenses
Según Filipenses capítulo 4, la paz interior que el creyente debe tener...

I.     Produce la paz con los hermanos (v.2-3)
1)    La necesidad
2)    La dificultad (externa: los hermanos don difíciles)
3)    La dificultad (interna:  nosotros somos difíciles)
4)    ¿Estás decidido?  Pues hay un camino para conseguirlo.

II.   Está vinculado con la paz con Dios (v.9)  "y el Dios de paz estará con vosotros"
1)    Nadie puede tener una verdadera paz interior que sea permanente sin tener una paz con Dios.
2)    Cada persona es básicamente en guerra con Dios (la historia de Ef. 2:1-10)
3)    A veces como creyente salvo estamos en guerra con Dios, porque no le estamos obedeciendo: estamos luchando en contra de algo que él quiere por nosotros.
4)    O a veces creemos que Dios está en guerra con nosotros por algo que hicimos en el pasado lejano o cercano.  )No sabemos que Dios perdona, y que lo que quiere es que estemos en comunión con él?

III. Es una paz que demuestra una rela­ción con Dios (v.6-7)
1)    La falta de paz interior es por nuestra independencia
2)    Dios quiere que le digamos todo
3)    Aun que el sepa los detalles, necesitamos contárselo a él
4)    Sin esta paz interior no podemos guardar nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo.  Con esta paz, él lo hará por nosotros.  Será fácil.
5)    Si tienes algo que quita tu paz interior: una preocupa­ción, una lucha ... cuéntalo en detalle al Señor.  El te inundará con Su paz.

IV.   Es una paz que demuestra una con­fianza en Dios (v.10-20)
1)    La falta de paz interior implica que no sabes que alguien cuida de ti.
2)    Pablo pudo estar en paz aun cuando tenía abundancia:  no se preocupaba por si lo iba a perder todo, etc.
3)    Pablo pudo estar en paz aun cuando padecía necesidad:  no se preocupaba, sabía que su Padre celestial cuidaba de él, que estaba en Su perfecta voluntad.
4)    No necesitaba buscar nerviosamente por todos los lados para ver de dónde vendría su próxima comida:  tenía un Padre.


¿Tienes paz interior?  ¿Tienes paz con tus semejantes?  ¿con tus hermanos en Cristo?  ¿Estás siempre en guerra con alguien?  ¿Qué tal tu paz interior?  ¿Te sientes algo turbado, inquieto, preocupado, por todo?  Porque si no tienes esta paz, necesitas examinar tu vida espiritual, tu relación con Dios, y buscar la verdadera plenitud del Espíritu.



Thursday, May 15, 2014

EL GOZO: SEGUNDO ASPECTO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU


EL GOZO:
SEGUNDO ASPECTO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU

“Mas el fruto del Espíritu es... gozo ...”

Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor” (Fil. 3:1)

Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Fil. 4:4).

Diferencia entre gozo y felicidad:  la felicidad puede depender de las circunstancias, pero el gozo es un estado de ser.

Gozo en medio de grandes pruebas:  Pablo y Silas (Hch. 16)
El gozo ve las cosas de una manera distinta: Pedro y Juan en Hch. 5:41  (gozosos de haber sido tenidos por digno de padecer afrenta por causa del Nombre).
Gozo en el servicio  (Sal. 100:1)  Es nuestra experiencia en la vida hoy.  Cuando sirves tienes más gozo.


I.                  El gozo es el resultado natural de una vida espiritual
1)             Es lo que significa "fruto"
2)             Por tanto la importancia de una vida espiritual cerca del Señor
3)             ¿Qué pasó a tu conversión?  ¿Hubo gozo?  Seguramente.
4)             El pecado en tu vida quita tu gozo y piensas: "¡Qué aburrido es ser cristiano!" o: "¡Qué aburrida es la iglesia!" y empiezas a criticarlo todo en vez de disfrutar lo que el Señor ha hecho.  (Sal. 51:8,12)

II.               El gozo es la evidencia de una vida espiritual
1)        Es un testimonio: somos la "luz" del mundo.  Fue el propósito de Jesús según Jn. 17 (v. 3).
2)        Somos puestos en el mundo para demostrar el poder de Cristo y la gracia de Dios.
3)       La gente quiere saber si la vida cristiana produce un cambio en nosotros.
4)       Cuando no conocì al Señor, el gozo de los cristianos me mostró que Dios tenía algo para mí: Creó una nueva sed en mí.  Nuestro gozo creerá una sed en la gente.
5)       Sé seguro de compartir tu gozo y no esconderlo, ocultando así el testimonio de Jesucristo.

III.            El gozo es una fuerza que contribuye a nuestra vida espiritual  Neh. 8:10b)
1)             Nehemías sabía que un pueblo deprimido no conseguiría nada.
2)             El gozo en el servicio = ¡fuerza para servir!
3)       Debemos contribuir al gozo los unos de los otros: (no a su tristeza!  Esto es lo que significa la palabra "edificar".
4)          A veces unos comentarios negativas que depriman pueden contribuir a una tristeza general en la iglesia.  ¡Ojo!  ¡Es pecar contra los hermanos!

¿Qué gozo hay en tu vida?  En que fundas tu gozo?  ¿En las circunstancias? ¿o en el hecho incambiable que el Señor reina en tu corazón?



Wednesday, May 14, 2014

EL AMOR: PRIMER ASPECTO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU


EL AMOR:
PRIMER ASPECTO DEL FRUTO DEL ESPÍRITU

                                        "Mas el fruto del Espíritu es amor..."  (Gá. 5:22)

Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos...” (1 P. 1:22)

            Las personas tienen necesidad de ser amados, y de saberse amados.  Est<n sedientos de esto.  Aun el cristiano tiene esta necesidad, (como lo sabes muy bien por experiencia propia!  Tu hermano que encuentras pesado, o que te cae mal, o a quien envidias, o que consideras que tiene aires de "superioridad", tiene tanta sed de ser amado como tú mismo.  No es la única razón porque importa el amor fraternal.  Es que tu amor hacia Dios se demostrar< por tu amor hacia los hermanos.  (No amas m<s al SeZor que amas a los creyentes! (1 Jn. 4:12).
            Jesús subrayó que aun el mundo inconverso reconocer< este principio.  Seremos conocidos como discípulos de Jesús, no porque hagamos mucha evangelización, o porque evitamos de entrar en ciertos lugares poco recomendables, sino m<s bien por el hecho de que nos amemos los unos a los otros  (Juan 13:35).
            ¿Qué clase de amor deberíamos tener los unos hacia los otros?  Según 1 P. 1:22, este amor ha de ser sobrenatural, sincero, y ardiente.


I.                  El creyente ha de amar de un amor sobrenatural, divino.
habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad
1)             Es el fruto del Espíritu.  (Por tanto la conversión es imprescindible!
2)             Es el poder divino del Espíritu que producir< un amor hacia aquellos que menos merecen ser amados ((puesto que lo necesitan m<s!)  (transformación de mi corazón después de mi conversión).
3)             Este amor viene de una comunión íntima con Dios y no por un esfuerzo personal.  Más nos acercamos a Dios, más nos acercamos a nuestro hermano.  (véase el triángulo).
4)             Si estás luchando con esta cuestión de amor en tu vida, porque sabes que hay ciertas personas a quien no quieres, en vez de concentrar en tu amor hacia ellos, procura pasar más tiempo con el Señor, para poder pensar más como él.  Luego, ora por esas personas.  Dios producir< un milagro en ti.
5)             Por esto, el secreto, el fuente, del amor, es la comunión con Dios: es decir "andar por el Espíritu" (Gá. 5:16).

II.               El creyente debe tener un amor sincero.
1)             “para el amor fraternal no fingido”
2)             "sincero" viene de "sin  cera" (solían esconder fallas en obras con cera).
3)             No se trata de una mera profesión piadosa ("le amo en el Señor").
4)             Se trata de un amor que actúa.  (Un pastor de 72 años vivía frente a un ateo endurecido;  un día el ateo estaba arreglando su techo cuando vio al pastor en el techo a su lado, con un martillo.  Aquel pastor ganó al ateo al Señor.)
5)             Tal amor sincero no se pone celoso o inquieto por el éxito de un hermano.  (éxito en el mundo, o que destaca más en la iglesia).
6)             Examina el amor que tienes hacia cada uno de tus hermanos y hermanas en Cristo. ¿Es verdaderamente " sin cera"?  ¿sin móviles escondidos?  “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos”  (Sal. 139:23).

III.            El creyente debe tener un amor ardiente, entrañable.
1)             *amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro  (de todo corazón). (Leer también Ef. 4:30-32)
2)             La tibieza es algo que repugna a Dios (Ap. 3:16).
3)             ¿Por qué muchos creyentes en países pobres como Méjico pueden pasar de 3-4 horas en cultos?  Respuesta: (es su único placer, único gozo, de la semana!
4)             Es el amor que se pone a sí mismo en el último lugar, según el orden de conjugar en hebreo: "Él...", "Tú...", "Yo...".
5)             Si Dios nos ha amado (1 Jn. 4:9-12) (Aquí hay una exposición del evangelio)
6)             No se trata de un amor "legal" ("amo a este hermano porque estoy obligado") sino de desarrollar una verdadera relación de amor.
7)             Por esto el vernos el domingo por la mañana no
8)             En el pasado hemos hablado de perdón.  Como Cristo nos perdonó. (Ef. 4:30)   Es verdad que hay que vigilar para que no haya cosas que permanezcan entre hermanos en la fe.  Pero hay que hacer también el esfuerzo de desarrollar la amistad entre nosotros.

            ¿De qué manera amas a tus hermanos y hermanas en la iglesia?  ¿Tienes cuentas pendientes?  ¿Hay personas a quien deberías pedir perdón?  ¿Hay alguien hacia quien podrías demostrar amor de una manera especial?  Se trata de algo que empieza con una decisión de tu parte.  Un compromiso que tienes hacia tu hermano, sea quien sea: un compromiso gobernado por tu compromiso hacia Jesucristo.

            La Santa Cena es un momento en que nos examinamos a nosotros mismos.  Sería un momento estupendo de tomar la decisión interior de amar ; de amar de una manera incondicional, como Dios nos amó en Cristo.  La Santa Cena es una acta hacia el Señor,  en memoria, y una acta entre hermanos:  un solo pan; una sola copa... Es un buen momento de tomar la decisión de amarnos los unos a los otros entre hermanos.  Parte de nuestro autoexamen ha de ser: a saber si estoy demostrando verdadera amistad hacia mis hermanos en la fe;  o si permito a cualquier cosa a interponerse entre ellos y yo.  Mi decisión puede ser de buscar maneras en que pueda mejorar mi relación con mis hermanos.

Tuesday, May 13, 2014

GÁLATAS 5:16-26 VIVIR POR EL ESPÍRITU


GÁLATAS 5:16-26
VIVIR POR EL ESPÍRITU

"El Espíritu Santo".  ¿Qué te dicen estas palabras?  ¿Te hacen pensar en argumentos teológicos? ¿Te hacen pensar en los argumentos sobre la Trinidad, o sobre los argumentos técnicos sobre el bautismo del Espíritu Santo, o su Plenitud?  ¿O quizá te hace pensar en las listas de dones que vemos en el Nuevo Testamento?
Espero que no sea ninguna de estas cosas. Al menos no en primer lugar. El Espíritu Santo es una Persona que quiere llenarnos, quiere poseer nuestras vidas tan completamente, que cuando la gente nos vea a nosotros vea al Señor Jesucristo.
Cuando oímos la palabra "Espíritu Santo" deberíamos pensar en aquellas ocasiones en que los creyentes fueron llenos del Espíritu en Hechos, y debemos tener una sed para algo parecido.
Leamos unos pasajes:  Hechos 1:8;  Hechos 2:1-4; Hechos 4:23-31; Efesios 5:18. 
Tú, ¿tienes el Espíritu Santo en tu vida?  Pues, ¿cómo lo sabes?  Quizá me dices: "porque la Biblia me lo dice".  Pues, es una buena razón en sí.  Pero si la única manera en que sabes que tienes el Espíritu Santo en tu vida es porque la Biblia te lo dice, es que algo te falta.  Los primeros cristianos, ¿tenían el Espíritu Santo?  ¿Lo sabían?  ¿Lo sabían antes de que Pablo escribiera 1 Corintios 12:13?  Pues, ¿cómo lo sabían?   ¡Porque el Espíritu Santo había llenado sus vidas al punto de impactarlos!  Les había cambiado, transformado, y dado poder para vivir y para servir.
Ahora bien, puede ser que alguien diga: "Pues es verdad, tendremos que hacer más esfuerzos para cambiar, transformarnos, servir al Señor con poder…".  Pues, digo que ¡NO! Hacer esfuerzos es lo que se puede hacer en cualquier religión.  Lo que tenemos que hacer es buscar el rostro de Dios y creer en su promesa, y creer que el Espíritu Santo nos llenará para transformarnos y capacitarnos.  Hacer esfuerzos para transformarnos es como pedir al diablo que se convierta. Hacer esfuerzos para transformarnos es intentar levantarnos al aire a nosotros mismos, estirando sobre los cordones de nuestros botas.   ¿No estás harto de hacer esfuerzos para transformarte?  ¿No estás harto de hacer esfuerzos para ser más espiritual?  ¿Por qué, pues, no dejar que Dios mismo te llene?
Hay varios sinónimos en el Nuevo Testamento para la plenitud del Espíritu Santo: andar en el Espíritu; la comunión con Dios; andar en la luz; andar por la fe.  Es todo lo mismo.  Si no estás haciendo una de estas cosas, es que no estás haciendo ninguna de ellas.  Y las consecuencias son tristes.  Es por eso que como creyentes, es imprescindible que andemos en la plenitud del Espíritu; que andemos en comunión íntima con Dios.  Es imprescindible, como vemos en nuestro texto de Gálatas 5: 16.26, para:

I.                  Evitar de hacer los deseos de la carne
1)             Tu carne te gana siempre, porque es tú mismo
2)             ¿Cómo puedes luchar contra ti mismo? ¡Es imposible!
3)        Por esto no ganas haciendo cada vez más esfuerzos contra el pecado.  Cada vez que eliminarás un pecado, lo remplazarás con uno peor.
4)             Si hay otra persona en ti que domina, con otros deseos, entonces será distinto
5)          Necesitas buscar la presencia de Dios en tu vida, y asegurarte que andas en la plenitud del Espíritu Santo, porque sino, andarás en la plenitud de la carne; harás lo que quiere el principio de pecado en tu antiguo ser.

II.               Ser guiados por el Espíritu
1)             Eso es, en la cuestión del bien y del mal - ¡lo que parece ser tan complicado para tantos creyentes!
2)             No necesitarás una lista de normas
3)        El Espíritu será en ti la expresión del deseo de Dios. ¡Ya lo sabrás! Por eso es el contrario del legalismo cristiano.
4)             Tu consciencia será santificada; transformada; apartada para  Dios.  Ella te guiará y te hablará en el camino del amor.
5)             Además te guiará en tantas otras decisiones - de trabajo, compañerismo, servicio, etc.

III.            Producir el fruto del Espíritu
1)             Esos elementos de los vv. 22-23 no se desarrollan sólo con la práctica.  Porque no funcionará.
2)             Ni con el esfuerzo, ya que el que se esfuerza, se está esforzando contra sí mismo: siempre habrá un contrapeso.
3)             Seràn la consecuencia natural de andar en comunión con Dios "por el Espíritu"
4)             ¿Esfuerzo? ¡Sí!  Pero esforzarse para andar con Dios en vez de para producir fruto.

IV.            Capacitarte para servir al Señor.
1)             Puedes tener todas las capacidades naturales al mundo. Da gracias a Dios por ellas, pero no son suficientes
2)             Jesús dijo: "Sin mí, nada podéis hacer" (Juan 15:4,5)
3)             Tenemos que aprender a depender totalmente del Señor para capacitarnos para el servicio, y, además, contar con su fuerza.
4)             Fue lo que hicieron los discípulos en Hechos 4:23-31.
5)             Tenemos que examinarnos a ver si estamos contando con nuestras fuerzas y capacidades, o talentos, o si estamos contando verdaderamente, por la fe, en el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas.

            ¿Qué es el mejor consejo, pues, para poder andar produciendo el fruto del Espíritu?   ¿Qué es lo que necesita cada cristiano?  ¡Necesita ser lleno del Espíritu!  No ha de descansar hasta saber que está lleno del Espíritu.  Es el lugar para empezar; es el lugar para seguir; es el lugar para terminar.  Si no estás andando en la plenitud del Espíritu, entonces todo esfuerzo está vano, todo esfuerzo para mejorar tu vida cristiana está condenado al fracaso.

            Pero, ¡hay una buena noticia!  El Espíritu Santo ha entrado en cada uno de nosotros; nos ha dado dones; y él está allí para producir su fruto en nosotros.  Por la fe, puedes reclamar esa plenitud.  ¿De qué dependía la plenitud del Espíritu en los primeros creyentes?  ¿Sus esfuerzos?  ¿Su fidelidad?  No. En el hecho, según Pedro, de que Jesucristo había ascendido al Cielo y que estaba glorificado al lado del Padre.  En la medida en que Jesús está al cielo hoy, pues en esta medida tú puedes tener el Espíritu Santo en toda su plenitud. Por tanto, reclámalo.

Friday, May 9, 2014

Josué 1:1-9 - UNA NUEVA PARTIDA


UNA NUEVA PARTIDA
Josué 1:1-9

Ocurre a menudo en nuestras vidas que nos hallamos ante una nueva etapa. Habrá un cambio radical, sea en nuestra vida de familia, en nuestro trabajo, o en nuestros estudios. Estos cambios que vemos ante nosotros nos inspiran cierto temor a veces. Nos preguntamos cómo afrontar el cambio. Muy a menudo nos damos cuenta de que las circunstancias que tenemos ante nosotros son totalmente distintas a lo que pensábamos. Podemos sentir frustrados, decepcionados, incapaces, o atemorizados.

Josué se hallaba ante una circunstancia parecida. Desde hacía cuarenta años había seguido a Moisés fielmente en el desierto. Era un hombre de fe, y de obediencia al Señor. Junto con Moisés, se había enfrentado con todo el pueblo enfurecido, arriesgando así su vida.  Estoy seguro de que quería seguir apoyando a Moisés indefinidamente.  Y parecía que sería así. Moisés, aun estando muy viejo, tenía una salud perfecta. Pero, ahora, todo ha cambiado. Moisés ha muerto, y si acaso Josué tiene dudas al respecto, Dios mismo se lo dice. Y el pueblo está todavía acampado al este del Jordán. Y Josué tiene que tomar el liderazgo del pueblo solo. Tiene que llevar al pueblo a la tierra prometida. No podrá hacerlo apoyando a Moisés, ni al lado de Moisés. Como líder, estará solo. Seguro que se sentía algo defraudado, y preocupado en cuanto a cómo lo iba a hacer.

Nosotros también, podemos preguntarnos cómo vamos a afrontar un nuevo año, con nuevas condiciones. Quizá hemos tomado algunas decisiones que van a cambiar nuestras circunstancias. ¿Podremos llevar bien nuestro camino ante estas condiciones? Los nueve primeros versículos del libro de Josué nos dan unos principios para hacer frente al futuro.

I.              Con acción (v.2 “Levántate y pasa este Jordán”)
1.                   La inacción nunca solucionó nada.
2.                   A veces una persona por falta de confianza en sí mismo deja de actuar. Pero es lo peor que se puede hacer. Aumenta el tamaño del problema.
3.                   Decidir de actuar es difícil, pero generalmente cuando empezamos a actuar, a servir al Señor en la manera en que sepamos hacer, el camino se despeja.
4.                   La pereza (no estoy hablando del descanso) es pecado según la Palabra de Dios, y aun la pereza causada por el temor. Dios nos manda a actuar, a esforzarnos, a dejar unas huellas en el mundo. La pasividad no es cristiana.
5.                   La acción que Josué tenía que emprender no era fácil, porque era la temporada en que el río suele desbordarse. No se trataba de un pequeño torrente seco (Josué 3:15).
II.           Con confianza (v.3, 5 “Yo os he entregado … todo lugar que pisare la planta de vuestro pie … estaré contigo”.)
1.                   No bastaba que Dios les daba el país. Josué y el pueblo tenían que tomar el país por la fe. La tierra que pisaban, lo iban a recibir. Es lo mismo cuando vemos las promesas de la Biblia que se aplican a nuestras vidas. Tenemos que actuar basado en esas promesas, para poder aprovecharlas.
2.                   Con valentía (v.6 “Esfuérzate y sé valiente”)
a.                         La valentía implica un esfuerzo.
b.                       A veces quisiéramos descansar y dejar que otros actúen. Pero generalmente no hay otros. Por tanto,  hay que esforzarse.
c.                        Esforzarse a hacer lo mejor que podamos. Es para el Señor (Col. 3:17). Él merece el mayor esfuerzo.
3.                   Sin temor (v.9 “No temas ni desmayes, porque el señor tu Dios estará contigo”).
a.                         El temor paraliza, y quita fuerza.
b.                         El temor es negar la presencia del Señor con nosotros. Él promete no abandonar a Josué, y en Hebreos 13:5 vemos que esta promesa se aplica también a nosotros: “porque el dijo: no te desampararé, ni te dejaré”.
III.        Con la Palabra de Dios (v.7-8 “no te apartes de ella… Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley… meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito”).
1.                   La mejor manera de hacer frente a un nuevo reto es con la Palabra de Dios.
2.                   Conociéndola. ¿cómo conseguir la victoria que el Señor nos quiere dar si ni siquiera conocemos sus instrucciones?
3.                   Meditándola. Hay que vivirla continuamente. Seguir leyéndola y repitiéndola en nuestra mente.
4.                   Con constancia. “día y noche… nunca se apartará de tu boca”. No basta con aprender la Palabra de Dios una vez, con hacer unos estudios, o mucha meditación.  La meditación de ayer no nos ayuda mucho para hoy, y aun menos para mañana. Es como comer. Tiene que ser diario para que nos valga.
5.                   Obedeciéndola.  Si hay instrucciones, hay que seguirlas.  La victoria, el éxito, depende de ello.


Somos como Josué.  Estamos delante de un nuevo año, o delante de un nuevo reto. Hay cosas que no sabemos en cuanto al futuro. Pero hay otros cambios en nuestras vidas que sabemos que vienen. ¿Estamos preparados para seguir adelante con el Señor, aprovechando sus promesas, y obedeciéndole? Podemos hacerlo con confianza, porque la victoria es del Señor. Sólo se trata de confiar y obedecerlo para ver esa victoria.