Sunday, January 5, 2014

MATEO 8: 1-17 SANIDADES


MATEO 8: 1-17

SANIDADES


“Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”  (Mateo 8:17)
Este pasaje se puede dividir en cuatro partes:

I           La sanidad del leproso v.2-4

La lepra, llamada la "lepra blanca",  servía de símbolo familiar y eficaz del pecado: era repugnante, contagioso, e incurable.
- su fe
Esto es la única cura de un leproso que esté notada en los tres evangelios (aunque el mismo acontecimiento se relata en los demás evangelios)[JEF1] .  Seguramente fue la primera vez que Jesús curase a un leproso, lo que resalta aun más la fe de este hombre.
La fe: No dice "pienso que puedes", o "espero que puedes", o "seguramente que puedes", sino simplemente: “puedes".

Este leproso nos enseña cómo acercarnos al Señor: “si quieres, puedes...":
1) Una firme convicción del poder del Señor
2) Una sumisión a la voluntad del Señor (no exige)
Se trata de decir: “Hágase tu voluntad..."
Es como decir: "Me echo a tus pies, y si perezco, a tus pies perezco".
- Jesús "quería"
En Marcos 1:41 dice "Jesús, teniendo misericordia de él" o, mejor traduci­do, sería "Jesús, conmovido,..."  En Mateo no lo menciona porque el propósito es demostrar el poder, la soberanía, del Rey: que él puede todo.  Marcos demuestra su servicio, su compasión, su misericordia.
Le tocó:  Este tocar, legalmente, podía hacer que Jesús fuera impuro.  Lo único que podía cambiarlo sería que el leproso ya no sea leproso cuando Jesús lo tocara.  En vez de que la impureza contaminara al limpio, como era la norma, fue el limpio, la pureza de Jesús, que cambió al hombre impuro.
Es lo mismo cuando nos acercamos a Jesús con nuestros pecados, si nos acercamos con fe.
"Al instante"  fue inmediato.  Matthew Henry comenta que la naturaleza trabaja poco a poco, pero el Dios de la naturaleza trabajó en seguida.  Él habla, y ya está hecha (véase la creación en Génesis 1).   Es un contraste con muchas supuestas "sanidades" de hoy en día.

Las instrucciones que el Señor le da:

1)         - Jesús exige que cumpla la ley
- que haya un testimonio delante de los sacerdotes:  lo que ellos no pueden hacer, el Señor sí que puede.  Ellos siempre habían tenido el ministerio de examinar, juzgar, si un hombre era puro o no: reconocían que sólo Dios podía hacer que un hombre sea puro.  Esto fue, pues, una demostración de la divinidad de Jesús.

2)         - Jesús exige silencio
- que no hable de esto:  un testimonio para confundir a los sacerdotes, sí.  Pero que no hable a la gente.  Sin embargo, según Marcos (1:45)  este hombre divulgó la cosa, y Jesús fue impedido en su ministerio como resulta­do.  La desobediencia nos parece natural, pero siempre hay que obedecer a aquel a quien llamamos Señor.

II         La sanidad del criado del centurión v.5-13

- su preocupación
- su fe
- Jesús se maravilla
- los gentiles y los Israelitas:
- habrá gentiles sentados con Abraham e Isaac y Jacob
- habrá Israelitas echados a las tinieblas de afuera

III        La sanidad de la suegra de Pedro v.14-15

- postrada con fiebre
- Jesús la toca
- resulta en servicio

IV        La sanidad de endemoniados y enfermos v.16-17

- Traen muchos a Jesús
- Echa a los demonios con la palabra
- sana a todos los enfermos
- cumplimiento de lo dicho del profeta Isaías (Is. 53:4)

En ciertos casos Jesús responde a la fe de las personas.  En otros casos responde sencillamente a la necesidad.  En los dos casos, se trata de una señal del poder de Jesús.
En cuanto al cumplimiento de Isaías no significa que la sanidad actual sea parte de nuestra salvación. Todos tendremos cuerpos sanos en la resurrec­ción, gracias a la obra de Cristo en la cruz.  Allí en Galilea, lo que Jesús hizo era una señal de su propia persona: que es el Rey; que el reino de los cielos había venido en su persona.
Si estas sanidades, y el texto en Isaías 53, significaran que todas las enfermedades deben ser quitadas al salvarnos, ¡esto significaría que ningún creyente podría morir físicamente!  Vemos también cómo hombres que servían al Señor podían tener una enfermedad prolongada, sin intervención milag­rosa para sanarlos.  Pablo dice: "a Trófimo dejé en Mileto, enfermo" (2 Ti. 4:20) y Epafrodito había estado gravemente enfermo también (Fil. 2:26). ¿Por qué no pudo sanar o evitar la enfermedad de estos hombres de Dios?  Es que la enfermedad no ha sido quitada de la vida de los creyen­tes. Sólo lo será cuando la muerte habrá sido definitivamente aniquilada.


Saturday, January 4, 2014

MATEO 7:13-23 EL CAMINO ANGOSTO (Mateo 5, 6, y 7)


MATEO 7:13-23

EL CAMINO ANGOSTO

(Mateo 5, 6, y 7)

"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;  porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hayan."   
(Mateo 7:13-14)
El "Sermón del Monte" que se encuentra en los capítulos 5, 6, y 7 de Mateo, puede enseñarnos mucho, si lo miramos como una entidad unida.  Muchas personas la tratan como si fuera una colección de varias enseñanzas de Jesús dadas en distintos lugares.  Se equivocan.  Al mirar el texto así, destrozan el sentido de este sermón de Jesús.
Al mirar a cada precepto individualmente y fuera de su contexto como si el sentido de cada uno fuera independiente de lo demás del sermón, nunca pueden entender su sentido.  Al mirar el texto así, como siendo una lista de preceptos independientes, como en el libro de Proverbios, por ejemplo, no pude entender mucho del sentido de las palabras de Jesús.  Sin embargo, cuando por fin empecé a mirar este sermón como una entidad, hice unos descubiertos interesantes.
Leamos, primero, unos versículos que nos ayudarán a ver el sermón en su conjunto:
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan." (Mateo 7:13-14)    y
"La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas.  Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?" (Mt 6:22-23)

I.       LOS QUE VAN POR EL CAMINO ANCHO Y EL CAMINO ESTRECHO
1.      ¿Quiénes son los "muchos" y los pocos"?
a.       El carácter de los "pocos":
b.      "Bienaventurados" porque hallan la vida.
c.       "Pobres en espíritu" - tienen el reino de los cielos.
d.      "Lloran" (son afligidos) - pero serán consolados
e.       Son "mansos"
f.       Tienen "hambre y sed de la justicia"
g.      Son misericordiosos
h.      Tienen limpio corazón - (verán a Dios)
i.        Son pacificadores
j.        ¡Y por todo eso se les persiguen!
2.      Hay muchos... Hay pocos...
a.       Mt. 5:18-20          
i.        Hay muchos que obedecen a los mandamientos y a los principios más visibles exteriormente.  Fácilmente pueden seguir el camino ancho.  Asisten a las reu­niones de la iglesia con fidelidad; son buenos cris­tianos evangélicos, y no hacen cosas "mundanos" o "carnales" que los hermanos no quieren que se haga.
ii.      Pero hay pocos que obedecen en todo, amando a Dios de todo su corazón, de todo su alma, de todas sus fuer­zas.
b.      Mt. 5:21-22
i.        Hay muchos que no son asesinos
ii.      Pero hay pocos que nunca odian; pocos que nunca se enfadan; pocos que nunca menospre­cian a otra persona, tratándole de imbécil.
c.       Mt. 5:23-26
i.        Hay muchos que quieren la paz y no quieren peleas
ii.      Pero hay pocos que toman la iniciativa para ponerse de acuerdo con la persona que tiene algo en contra de ellos.  Los del camino ancho preguntan:¿Por qué darme la molestia?  (No soy yo ¡quien tiene algo en contra de él!"  Pero los que han encontrado el camino es­trecho tratan de crear la paz: se llaman hijos de Dios.
d.      Mt. 5:27
i.        Muchos nunca han cometido el adulterio exte­riormente, y nunca lo hará.
ii.      Pero pocos hay que no se divierten en sus pensamientos con cosas que no son para ellos.
e.       Mt. 5:33-37
i.        Muchos cumplen las promesas que hacen con juramentos, y cumplen con lo que se han comprometido de hacer firmando papeles,
ii.      Pero pocos,  muy pocos son fieles en todas sus pala­bras.  Los que siguen el camino ancho necesitan toda clase de juramentos con sus promesas.  Para los del camino estrecho, su "sí" significa "sí", y su "no" significa "no".
f.       Mt. 5:38-42
i.        Hay muchos que son justos y exactos en sus juicios
ii.      Pero pocos son misericordiosos.  Un diccionario dice que la misericordia es dis­frutar, o hallar placer en perdonar a las personas imperdonables. 
iii.    Muchos son pasivos cuando se les quita algo, pero ¡pocos ofrece­rán dos veces más!
g.      Mt. 5:40-48
i.        Hay muchos que aman a los que les aman,
ii.      Pero hay pocos que aman a los que les maltra­tan y que les odian.
iii.    El Padre amó a Sus enemigos hasta tal punto que dio su Hijo por nosotros.  Los que son perfectos, como el Padre es perfecto, andan en el camino estrecho.  Es un camino estrecho porque no hace falta un más ancho: muy pocos lo siguen.
h.      Mt.6:1-4
i.        Hay muchos que dan públicamente, lo que está bien,
ii.      Pero pocos dan en el secreto, en la presencia de Dios sólo.  Esto es el camino estrecho, para un hijo de Dios. ¿Sería que la mayoría no creen verdaderamente en Dios?
i.        Mt. 6:5-8
i.        Hay muchos que oran, lo que está bien
ii.      Pero hay pocos que buscan a Dios en el secre­to, para hallar a Dios sólo.
j.        Mt. 6:14
i.        Hay muchos que piden perdón
ii.      Pero hay pocos que perdona.
iii.    Muchos son dispuestos a "olvidar" el pecado del otro,
iv.    Pero pocos consideran al que les ha ofendido como siendo "justo", borrando su falta como Dios lo ha hecho.
k.      Mt 7:12
i.        Hay muchos que no haría a otros el daño que no quisie­ran que se le hagan a ellos.
ii.      Pero muy pocos se esforzarían a hacer las buenas cosas a otros que quisieran que los demás les hicieran a ellos. ¿Lo haces tú?
l.        Un discípulo de Jesucristo es un seguidor de Jesu­cristo. ¿En qué se sigue a una persona?  En un camino.  En el mismo camino que tomó Él: el camino de la cruz.  El camino de renunciar a sus deseos egoístas.

II.    ¿CÓMO PODEMOS ENCONTRAR EL CAMINO ESTRECHO?
1.      "porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan."   (Mateo 7:14)
2.      Se encuentra un camino con el ojo. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinie­blas.  Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?  (Mateo 6:22-23)
3.      Así, todo depende del estado del ojo, y hacia dónde mira. 
a.       Los pies seguirán el mismo camino que la vista.
b.      Siempre seguimos el camino que conduce al tesoro o la meta que miramos del ojo.
c.       Por lo tanto es importante mantener el ojo del corazón fijado en la buena meta.  "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;  porque de él mana la vida" (Proverbios 4:23).
4.      Siendo importante el tesoro en que se fija el ojo, miremos a los dos tesoros posibles que tenemos puestos delante de nosotros, y decidamos en cuál debemos fijar el ojo para quedar en el camino estrecho que conduce a la vida:
a.       "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;  sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón"  (Mateo 6:19-21).
b.      El tesoro terrenal se corrompe y puede sernos quitado.
c.       Es un tesoro terrenal el hecho que el mundo pueda ver nues­tra justicia, nuestras limosnas, nuestras oraciones ... y respe­tarnos por ello.  Eso se pierde.  Algo nos sucede, y perdemos todo el respeto y la admiración de la gente.
d.      Si fijamos los ojos en Jesucristo y busquemos las cosas de arriba (He 12:2, y Col.3:1-3) seguiremos el camino de arri­ba: el camino estrecho.
e.       Todo lo que valorizamos estará en el cielo donde Cristo está sentado a la mano derecha de Dios.
5.      El ojo no sólo se fija en el tesoro terrenal o celes­tial.  Se fija también en las personas y en sí mismo.
a.       "Hacer vuestra justicia delante de los hombres" Mt 6:1  El ojo mira a sus propias obras.  Si las miramos demasiado positiva­mente, haremos de ellas un tesoro y los pies segui­rán el camino ancho de la hipocresía.
b.      "No juzguéis, para que no seáis juzgados."  (Mateo 7:1)  Se puede ver a los demás con el ojo ilumi­nado o con el ojo oscurecido.  Lo último es ver a los demás y a sus obras, juzgándoles, a ellos que no son servidores tuyos, sino de Jesu­cristo.
c.       Si mi ojo ve (estima) a los demás como siendo superiores a mí mismo, o si me veo a mi mismo como siendo superior a otro. Si es este último, estoy tropezando.
d.      Sería mejor ir sin ojo (Mt 5:29) es decir con una percepción espiritual menos clara, si aquella percepción espiritual te resta la misericordia y la humildad.  (1 Cor.8:1)
6.      Así, hay dos clases de ojos, y dos clases de camino. ¿Cuál camino estás siguiendo, tú? 

III.        ¿ADÓNDE CONDUCEN LOS CAMINOS?  "...ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;  ... estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan."   (Mateo 7:14)
1.      Muchos dicen, "Señor, Señor", (Mt 7:21-23) pero pocos hay, muy pocos hay, que hacen la voluntad del padre.
2.      Esos muchos oirán las palabras espantosas: "Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad."  (la perdición!
3.      Muchos son insensatos, y construyen la casa de su vida cristiana en la arena movediza de su propia ventaja. Hallan la ruina (Mateo 7:24-27).  ¿Habla de la ruina de nuestra vida, nuestro testimonio cristiano? ¿o habla de la destrucción eterna de nuestra alma?


Apocalipsis 14:9-11 y Apocalipsis 20:14-15 nos habla de un final espantoso para los que hallan la perdición.  Los que hemos sido salvos por la gracia de Dios en Jesucristo, en realidad hemos sido salvos "por los pelos" como se dice.  Por lo tanto, esforcémonos cada vez más, tomando la vida de Jesús para no­sotros.  Tomemos la vida eterna mediante una identifi­cación a la muerte de Jesús en la cruz.  No podemos conseguir el camino estrecho mediante nuestros esfuerzos.  pero si nos asimos de la salvación por la fe en Jesucris­to, nuestra vida gradualmente empezará a parecerse a aquella que está descrita en el camino estrecho.  No es tanto un medio de salvación como la descripción del sentido de la vida de aquel que tiene la salvación.

Friday, January 3, 2014

MATEO 7:13-23 ¿CUÁL PUERTA?


MATEO 7:13-23 

¿CUÁL PUERTA?

La Puerta Estrecha
El Camino Angosto
La Medida del Sermón Del Monte

Muy a menudo, en el pueblo evangélico se suele fijar en la libertad y la gracia de la salvación, y se dice:
"¡Qué maravilloso es!, y ¡qué fácil!"
porque aprendemos que la salvación es gratis, sin esfuerzos.  También se suele poner mucha énfasis en el interior, en el corazón, porque mientras el hombre juzga el exterior, Dios escudriña el interior del corazón del hombre.  Pero a veces se piensa que Dios sólo ve el corazón.
Pero con todo esto, uno se puede engañar.  Lo que dice Jesús es que tú no puedes juzgar la sinceridad interior de una persona por tu intuición o por tu propia medida.  Pero si alguien viene y te explica la Biblia de una manera muy convincente, pero que su vida no esté en regla, ¿debería hacerle caso?  y, ¿deberías descansar en la seguridad de tu salvación, descansar en tu elección, si no estás obedeciendo al Señor?
Hay muchas personas inconversas que tienen una vida mucho más recta que ciertos evangélicos que se dicen "salvo por gracia".  ¿Acaso nos equivocamos en decir que la salvación es por la fe sola? No nos equivocamos. Pero ...
Miremos lo que dice la Biblia.
Jesús dijo que la puerta es estrecha, y el camino angosto, y que hay mucho menos personas salvas de lo que se piensa.  En Juan 2:23-25, queda claro que "creer en el nombre de Jesús" no signi­fica nada.

I. La calidad de la vida es la medida de quien quiere enseñarte.  v.15-20
1.      No te puedes fiar en quienquiera que enseña la Palabra de Dios.
2.      El mejor predicador con muchos resultados puede ser un hombre sin Dios.
3.      Si su vida no apoya su enseñanza, su enseñanza no vale nada.
4.      No te fías en su presencia física, ni su sonrisa, ni su cara angélica.
5.      Si miente, si es envidioso, si es codicioso, o intere­sado, puede ser un ministro de religión, pero no es ministro de Dios.
6.      Si su vida está llena de odio, de rencor, es que no conoce al Dios de amor, de perdón.  ¿Cómo, pues, os puede enseñar algo de él?
7.      Si no tiene santidad de vida, si no puedes seguir su ejemplo, tampoco puedes aceptar su enseñanza.
8.      Su vida y sus palabras tienen que ser conformes a la Palabra de Dios; al Espíritu de Dios.
9.      Tú tienes la responsabilidad de juzgar a quién vas a escuchar;  a quién vas a tomar en serio; quién está calificado para enseñarte la Palabra de Dios.  Jesús dice "Guardaos".  Así que no puedes echar la responsa­bilidad a quien te enseña.  Tú responderás por ti mismo.
10.  El juicio, el discernimiento, tiene que ser lógico.
a.       Si lleva malos frutos, es mal árbol.
b.      Si lleva mentiras, es hijo de aquel que es menti­roso desde el principio.
c.       Si no lleva el amor, no conoce al Dios de amor.
d.      Si no lleva santidad y pureza, es que no conoce al Dios santo.

II.  La vida que llevas es la medida de tu profesión cristiana v.21
1.      Decir "Creo en Jesús" no basta.  Hay que creer del corazón, y hay que confesar que Jesús es Señor.
2.      Imposibilidad de recibir a Jesús como Salvador sin recibirle como Señor.
3.      La sorpresa futura de aquellos que recibieron una "salvación" equivocada, v.22-23.
4.      No es que algunos pierden su salvación, su relación con Dios.  Jesús no dice "No os conozco", sino "Nunca os conocí".
5.      No hay cuestión de perder la salvación.  "Nadie os arrebatará de mi mano" (Juan 10:28).  No se puede perder lo que uno no tiene.
6.      La diferencia entre la fe y el asentimiento mental.  "Los demo­nios creen, y tiemblan" (Santiago 2:19).

III. La base de la medida tiene que ser la práctica de la Palabra v.24
1.      El prudente y el sensato: el segundo hombre tiene una seguridad falsa.
2.      No descansa en los sentimientos, ni en las emociones.
3.      Tampoco descansa en una profesión vacía, tradicional, o formal por ser "evangélico"
4.      Tampoco descansa en haber comprendido que el Evangelio es la respuesta más lógica.
5.      La fe que salva implica un arrepentimiento y una plena entrega a Cristo -  no la perfección, pero una decisión de tomar un camino nuevo, reconociendo que sólo el Señor puede hacer esto en ti.  Esta decisión se tomará naturalmente si entiendes bien qué son los pecados de los cuales has sido perdonado.


¿En qué está tu seguridad?  ¿Estás seguro de que has empren­dido el camino angosto, y que has pasado por la puerta estrecha?  Hay muchos que piensan haber tomado el camino, pero que están en el camino de la destruc­ción eterna.  Por lo tanto,


"Examínate para saber si estás en la fe." (2 Corintios 13:5)

Wednesday, January 1, 2014


MATEO 7:12  LA REGLA DE ORO


"Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profe­tas."
En esta exhortación hay un aspecto pasivo y un aspecto activo.  Hay un aspecto que implica seguir un ejemplo, aquel ejemplo que nos dan las personas que son buenos para con noso­tros, pero pide también que actuemos sin aquel ejemplo.
Esta exhortación nos está hecha de una manera que nos parece muy razonable, cuando la ley nos parecía terrible­mente exigente.  Sin embargo, es la misma cosa.  Y nuestra única defensa contra poner en práctica aquella recomendación tan razonable es:  "¡No soy un tonto!"
Hay que tomar esta exhortación en el contexto de toda la ley, y también en el contexto más inmediato de todo el Sermón del Monte.
¿Cómo quieres que los demás te traten?
Pues, quieres que te respeten, que no te mienten, que no te hagan daño físico, que no te pongan cuernos, que no cuenten todas tus cosas a los demás, y que no codicien tus pose­siones ni tus circunstancias.   Haz lo mismo para los demás.  Esto es la ley.
También quieres que te honren, que se preocupen por ti, que te mimen un poco.  Quieres que te defiendan si alguien te critica cuando no estás.
En este Sermón de Jesús, vemos algunas cosas para incluir en el contexto de Mateo 7:12:

I           Si alguien te hace un favor que lo haga sin lucir (Mt. 6:1-4)
II         Que te perdonen cuando haces algún disgusto inexcusable.  (Mat.6:14-15)
III        Que te juzguen con misericordia (Mateo 7:1-2).

I.       HACER UN FAVOR SIN LUCIR   Mat.6:1-4
1.      Es incómodo sentir que debes estar agradecido hacia alguien, y sospe­char a la misma vez que está sacando buen provecho de la situación.
2.      Si alguien te hace un favor prefieres que no te lo hagan recordar continuamente después.
3.      Así, si haces un favor a alguien, hazlo para él y sin nada para ti.  Luego, olvida que lo has hecho.
4.      Si puedes, arréglate que el otro ni siquiera se da cuenta que le estás haciendo un favor. No le dejes saber que te cuesta.

II.    PERDONAR  Mateo 6:14-15
1.      ¿Ya has hecho alguna cosa inexcusable?  ¿Algo que pura maldad?  Supongo que sí.  Cómo quisiera que te traten después?
2.      ¿Hasta qué punto te sientes perdonado por Dios? ¿Tienes la impresión que Dios te perdona, pero que   todavía hay un gran palo en cima de tu cabeza, esperando la oportunidad para casti­garte?  ¿Que eres un ciudadano de segunda clase en el reino de Dios? ¿Que no pues sentir un gozo completo?  Puede ser porque tú no estás dis­puesto a dar un perdón completo a alguna persona que te hecho daño.  A alguien que es sin excusa.  Pero a quien tienes que dar un perdón completo, dejando tu rencor a Dios. Como quisieras que aquella persona te perdone.
3.      Una cosa queda claro en este pasaje:  que Dios te perdonará de la misma manera que tu perdonas a aquella persona: ni más ni menos.
4.      Se podría también ver esta verdad al inverso: que  no puedes perdonar porque tú mismo no te has echado a los pies del Señor pidiéndole sinceramente perdón por algún pecado tuyo.  Hay una diferencia entre decir: "Señor, perdóname mis pecados", y decir "Señor, he sido orgu­lloso, o he estado codiciando tal cosa...; no tengo excusa; perdóname".

III. JUZGAR CON MISERICORDIA  Mat.7:1-2
1.      Jesús dice claramente que nos juzgarán de igual manera como juzgamos a los demás. ¿No es eso lo que solemos hacer?  Cuando vemos a alguien que critica duramente a los demás, tenemos poco simpatía por sus faltas.
2.      Cuando vez a alguien en un pecado, o en una falta, o en algo que tú consideras como una falta, hay dos o tres maneras en que puedes tratarlo. Puedes criticarle duramente, aun en tu mente;  puedes considerarle con simpatía, dándole crédito por sus luchas;  y puedes considerar la posibilidad que él tiene razón y tú te equivocas.
3.      Lo importante es pensar: ")cómo me gustaría que me   traten a mí, si me cogen en una falta?"


Creo que es a esto que pensaba Jesús cuando dijo que haga­mos a los demás lo que quisiéramos que nos hagan: hacer un favor a otra persona sin lucir nosotros; perdonar como quisiéramos que nos perdonaran; y juzgar a los demás como quisiéramos que nos juzguen.