Friday, January 9, 2015

CAUSAS POR LA CAÍDA DE UN PUEBLO Jueces 2:1-10

CAUSAS POR LA CAÍDA DE UN PUEBLO
 Jueces 2:1-10

No ocurre a menudo que vemos al Señor enviando a un Ángel para dar un mensaje.  Generalmente envía a hombres.  Vemos a los ángeles, sin embargo, particularmente cuando se trata de un mensaje de juicio.  Generalmente, en otros textos, se identifica al ángel del Señor con el Señor mismo. Abraham, Agar, Moisés, y Josué ya habían visto tal manifestación.  Pero presentarse a todo el pueblo es algo inusitado.  Parece que el pueblo no tuvo ninguna duda acerca de su identidad, puesto que todos se pusieron a llorar como resultado.
En este segundo capítulo de Jueces vemos cómo el pueblo había sido descuidado en cuanto a echar a los moradores originales de la tierra.  Esos moradores originales, Cananitas, eran gente que había desarrollado toda clase de perversidad en su moral y en su culto.  Tenían cultos idólatras, en los que obligaban a sus hijas a prostituirse en nombre de sus dioses para conseguir dinero para su religión. Pasaban a sus hijos por el fuego; amputaban miembros de sus propios cuerpos como ofrenda a los dioses.  La homosexualidad era cosa aceptada y practicada.  Todo lo que Dios aborrecía estaba allí en aquellos pueblos.  Era necesario que esos moradores originales de la tierra fueran extinguidos.  No se podría convivir con ellos.  La práctica era avisarlos que se marcharan de allí, y sino, se les exterminaban.  Pero Israel encontró que era más fácil simplemente mostrarse más fuertes, y entonces hacer un pacto con ellos en el cual ellos fueran dominados, pero que permanecieran morando en el país. Era más fácil porque significaba menos guerra.  Y siendo dominados ellos, se conseguía el mismo beneficio para Israel.  Pero no era eso lo que Dios quería.  A nosotros también a veces nos parece mejor evitar la guerra - con la familia, con los vecinos, o con nosotros mismos.  Por tanto, cedemos terreno cuando deberíamos caminar victoriosamente con el Señor.  No tomamos las posiciones que Dios nos llama a tomar.  Estamos dispuestos a cohabitar con el mal. Conque no nos impidan hacer nuestros cultos, nosotros no sacaremos este mal de nuestras vidas.
Para el pueblo de Israel esto sucedió después de la muerte de Josué y de aquellos que habían visto las obras de Dios.  Eso era su excusa: que ni Moisés ni Josué estaban con ellos.  ¿Qué es nuestra excusa?  Puede ser que Jesucristo y los apóstoles no están andando visiblemente entre nosotros, pero tampoco estaban cuando nos convertimos.  El último versículo del Evangelio de Mateo nos dice que siempre estará Jesús con nosotros.
¿Cuáles son las consecuencias de hacer un acuerdo con la infidelidad y el pecado?  ¿Cuáles eran las consecuencias para el pueblo de Israel?  ¿Qué serán para nosotros?  Un examen del versículo 3 nos lo dirá, y nos mostrará que cada creyente debe tomar una posición firme y radical frente a todo lo que Dios no quiere en su vida, para evitar las consecuencias que vemos en Jueces 2:1-10.

I.          Nos impedirán disfrutar plenamente de la vida que Dios quiere para los suyos.  v.3a  “No los echaré de delante de vosotros”.
1.         El pueblo, mediante su infidelidad, renunció a la ayuda de Dios para vivir tranquilamente, solos, en su país.
2.         Esos pueblos podrían formar una "quinta columna" para futuros adversarios.
3.         Esos pueblos iban a impedir a Israel que disfrutara plenamente de la tierra.
4.         Nosotros también podemos a veces tolerar ciertas cosas en nuestras vidas que no sean necesariamente la voluntad de Dios.  Pensamos que mientras las dominemos nosotros, no hace falta renunciar a ellas.
5.         Esas desobediencias impiden que disfrutemos de la plena libertad cristiana.
6.         Quitan el gozo del Señor.
7.         Quitan algo de nuestra autoridad en Cristo.
8.         Es mejor desechar estas cosas de nuestras vidas enseguida, contando con la ayuda de Dios para hacerlo.  Dios no nos ayudará a hacer lo que al fondo no queremos hacer. Se trata, pues, de una decisión radical que se toma enseguida.


II.        Nos serán una amenaza  v.3b
1.         Esos pueblos acabarían siendo un azote para Israel.
2.         Esas cosas en nuestras vidas también acaban siendo una amenaza para nosotros.
3.         Impiden, por ejemplo, nuestra vida de oración.
4.         Recordaréis que En Zacarías 3 hay la visión del sumo sacerdote Josué (no el mismo que el general de Israel mencionado aquí) delante de Dios.  A su lado está Satanás acusándole,  porque tiene ropa sucia.  Si nuestra ropa espiritual está ensuciada por las cosas pequeñas que toleramos en nuestras vidas, eso nos afectará cuando queremos orar, y oiremos la voz de Satanás en nuestros corazones, diciendo: "¿Cómo te atreves?  ¡No tienes ningún derecho!"
5.         Limpiémonos, pues, de toda suciedad en nuestras vidas – de todo lo que pueda desagradar a Dios.

III.       Será un tropiezo para nosotros  v.3c
1.         Para Israel, la presencia de estos pueblos fue un tropiezo: en los siglos siguientes, y hasta en los pocos años siguientes, esos pueblos condujeron al pueblo de Israel a la idolatría, y a las mismas prácticas asquerosas por las cuales Dios les había arrojado de allí.  Porque el verdadero enemigo de Israel no era tanto esos pueblos, sino el mismo Satanás.
2.         Para nosotros, esas pequeñas cosas que consideramos como legítimas acaban conduciéndonos en otros pecados, alejándonos cada vez más de Dios.
3.         Si no somos radicales como cristianos, no seremos nada.


Vemos en el v. 2 que Dios había sido fiel a su pacto, pero Israel no lo había sido.  De igual manera, Dios ha sido fiel a todas sus promesas de salvación, y no ha fallado en ninguna de sus promesas de la vida cristiana, pero a veces nosotros hemos fallado por nuestra parte.  Lo único que nos queda por hacer, entonces, es lo que hizo Israel en Boquim: “Cuando el ángel del Señor habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.  Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim,  y ofrecieron allí sacrificios” (v.4-5).  Es decir, que nosotros también podemos sentir nuestra culpabilidad, reconocerla, y contar con el sacrificio de Jesucristo para limpiarnos de todo pecado.  Pero implica también renunciar a nuestra infidelidad.

No comments:

Post a Comment