Monday, July 18, 2016

Filipenses 4:5 Vuestra Gentileza

Filipenses 4:5
Vuestra Gentileza

Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.  El Señor está cerca”.

Supongo que la mayoría de las personas quieren ser reconocidas por algo.  No queremos pasar desapercibido.  Es la pesadilla de algunos que nadie note su presencia.  Puedes ser que hayas soñado en eso alguna vez.  Estás allí rodeado de personas, y les hablas, pero actúan como si no estuvieras.  Empiezas a gritar y patalear, con el mismo resultado.  Te despiertas sintiéndote muy raro.

Pero lo más frecuente es que nos sentimos mal porque nadie reconoce nuestro valor.  Quisiéramos que la gente reconociera las buenas cosas que hacemos, nuestras habilidades, nuestras cualidades.  Dentro de ciertos límites, esto no es mal.  Lo malo es cuando nos empuja a actuar de una manera egoísta para que la gente se fije en nosotros.  O cuando tenemos valores equivocados que queremos que la gente note.  Por ejemplo algún joven quiere ser notado por ser un “duro”, o por ser un bebedor.

Pablo nombró una cualidad en particular que quería que fuese el objeto de la conversación de la gente.  Quería que la reputación de los creyentes, en cuanto a esta cualidad, se difundiera.  Y esa cualidad era la gentileza.  En el catalán, leemos: “Que tothom os conegui com a gent de bon tracte”. (Interconfesional) o “Que la vostra cordialitat sigui de ben palesa per a tothom” (el Camí a la Llum).  Este último no me satisface totalmente, porque me parece que la cordialidad es sólo una parte de la gentileza.  La gentileza bíblica es algo que viene del corazón.  Por otro lado, lo que hace la reputación deseada es la cordialidad exterior.

¿De dónde, pues, puede venir esta gentileza que Pablo quiere que tengamos?


I.       Es producto de un trasfondo de gozo cristiano v.4
1.      Cuando uno es feliz, es fácil tratar a la gente con gentileza
2.      Cuando se está infeliz, se suele echar la culpa, consciente o inconscientemente, a la gente de alrededor
3.      Por esta razón hay que ser siempre gozoso
4.      Este gozo no puede venir de nuestras circunstancias, sino del Señor.  Por esta razón importa nuestra relación continua con él.
5.      ¿Qué tal es tu gozo?  ¿Y tu relación con el Señor?  Puedes estar en las peores circunstancias, y estar gozoso mientras tus relaciones con él estén buenas.  Pero sino, le echarás la culpa, y estarás en enemistad con tu mejor Amigo.  Y estarás agrio con todo el mundo.

II.    Viene de la realización de la cercanía del Señor v.5
1.      La cercanía aquí no habla de su venida, sino de su cercanía en espacio.
2.      Si él estuviera allí físicamente a tu lado, no habría problema en mostrar gentileza con la gente.
3.      Recuerdo la primera vez que tuve que predicar un sermón, en una iglesia de habla inglés, relativamente grande. A medida que el momento se acercaba me sentí muy nervioso, y sabía que con ese nerviosismo lo echaría todo a perder.  Pensé en lo que cambiaría eso.  Me di cuenta que si el Señor Jesús estuviera físicamente presente a mi lado, con su mano en mi hombro, no me sentiría nervioso en nada.  Pues recordé su presencia, y me sentí tranquilo, y pude predicar aquel sermón con toda tranquilidad.
4.      Cuando te sientes agrio,  cuando te cuesta ser amable con la gente, cuando no llegas a cambiar tu actitud, recuerda la presencia cercana del Señor Jesús contigo; piensa en sus cualidades.  Verás cómo llega a ser mucho más fácil de tratar bien a las personas.

III. Viene de una calma y quietud del corazón v.6
1.      Este último nos trae a lo que dice Pablo en el versículo 6.
2.      No podemos mostrar esta gentileza si tenemos el corazón aturdido, atormentado,  intranquilo.
3.      Si tenemos el corazón intranquilo, puede ser que nuestra falta de gentileza sea conocida por todos los hombres.
4.      Por tanto, se trata de examinarse, buscar las cosas que nos preocupan, y contarlas en detalle a nuestro Padre celestial.  Él ya lo sabe, pero quiere que se lo contamos.  Exactamente como lo hacía David en los Salmos.


¿Cómo te conoce la gente?  ¿te conocen por un temperamento irascible? ¿Por tu dureza?  ¿O te conocen más bien por tu gentileza, por la expresión de amor por los demás, por tu paciencia?  Muchas personas muy comprometidas han echado a perder su testimonio y su capacidad de ser una bendición para los demás creyentes por su falta en esto.  La solución está en tu relación íntima con Dios.

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