Tuesday, January 26, 2016

MISIONES: ROMANOS 1:14-17

MISIONES

ROMANOS 1:14-17



¿Es correcto decir que las misiones en el mundo entero son una opción que cada iglesia debería considerar?  Me parece que no.  Puede sorprenderos.  Pero lo que quiero decir es: No creo que las misiones mundiales son una opción.  Son una parte del programa de muchas iglesias y de muchas denominaciones, por que tienen la convicción de que es una obligación y no una opción.  Creo que eso es en obediencia al mandamiento bíblico.  Por esa razón cuando empezamos una pequeña iglesia en el norte del Quebec hace muchos años, con sólo cuatro familias, pusimos la pequeña cantidad diez dólores por mes en el presupuesto para las misiones al extranjero.  Pero a partir de allí fuimos aumentan­do la aportación para las misiones hasta que llegó a ser una parte muy importante del presupuesto.  Estoy convencido de que cada creyente y cada iglesia debería estar implicado en misiones mundiales por las mismas razones que motivaron al apóstol Pablo en Romanos 1:14-17.

I.          Tenemos una deuda (v.14)
1.         ¿Sabes qué es estar en deuda económica? Puede ser todo un problema.  Para ciertas personas lo es.  Para otros, no.
2.         Tener una deuda significa: tengo una obligación.  He recibido lo que tengo que volver a pagar a alguien.  Todavía no he pagado lo que tengo que pagar.  Hay un límite de tiempo en el cual tengo que pagarlo.  No puedo sentir, de manera legítima, una paz completa hasta que lo haya pagado.
3.         Hay personas que viven en deuda.  Deben dinero y no se preocupan por ello.  Cuando est< casi pagado (vuelven a tomar prestado mucho m<s!  O toman continuamente dinero prestado  para pagar las deudas que tienen.  Viven continuamente al borde de la ruina.
4.         La mayoría de nosotros, si tenemos un sentido mínimo de responsabilidad, nos sentimos bastante incómodos si debemos dinero.  Nuestros pensamientos se fijan en el tema de cómo lo volveremos a pagar.  Trabajamos con el objeto de pagar aquella deuda.  Cuando hacemos nuestro presupuesto anual o mensual o semanal, hacemos planes de cómo vamos a pagar la deuda.  Nos privamos de muchos otros caprichos hasta que la deuda est< pagado.  Eso es normal.
5.         La cosa m<s sabia es no endeudarse económicamente (Romanos 13:8 "No debáis a nadie nada sino el amaros unos a otros").
6.         Pero tenemos una deuda hacia Dios y hacia el mundo.  Hemos oído las buenas nuevas de la salvación.  Puede ser que algunos entre nosotros han sido criados con ella.  Lo debemos a nuestros vecinos, a los de nuestro país, y a las demás naciones del mundo ser implicados en comunicarles el Evangelio en alguna manera.  La gente pregunta si Dios es justo en que algunas personas oyen el Evangelio y otros no.  No se trata de la justicia de Dios, sino de la justicia de su pueblo.  Puede ser que estamos robando el Evangelio del mundo.  ¿Te acuerdas de cómo Jesús hizo que sus discípulos distribuyeran el pan y los peces a los cinco mil?  )Qué pensarías de ellos si hubieran puesto el pan en sus bolsillos para m<s tarde, en vez de distribuirlo?  )No haría sido robar?  Jesús ha puesto las buenas nuevas entre tus manos para que la distribuyeras al mundo.

II.        Somos llamados a estar dispuestos  v.15 "pronto"
1.         Igual como Pablo, somos llamados a estar dispuestos, estar "prontos" a predicar el Evangelio a los demás.  No hace falta que seas un predicador para hacer aquello.  Sólo tienes que estar dispuesto a darlo a conocer.  Dar un folleto evangélico a alguien, o compartir tu fe en una manera tranquila con alguien, y preocuparse de que el Evangelio salga a todas las naciones del mundo.
2.         Deberías estar dispuesto tú mismo a salir al resto del mundo para llevar el Evangelio.  Puede ser que Dios no te llame a ir lejos, pero siempre hay la posibilidad que lo haga.  Por tanto, no hagas juegos con Dios.
3.         Leí una vez un folleto que describía un edificio en llamas, con gente adentro gritando para recibir socorro.  Había un gran grupo de bomberos alrededor, que decían "estoy dispuesto a hacer algo" pero sólo uno u dos hacían algo, lo que no bastaba.  Eso parece extraño, pero es lo que ocurre con la misión a otros países.  El mundo se va al infierno en un tren de Alta Velocidad, y miles de creyentes est<n diciendo: "Estoy dispuesto a ir" pero no van.  Se buscan algún trabajo que paga bien, y cuando alguien les pregunta que ha pasado con su decisión, dicen de una manera muy piadosa: "¡El Señor sólo quiso saber si yo estaba dispuesto!" Y mientras tanto millones se pierden.
4.         El Señor quiere que estés sinceramente dispuesto a ir.  Harás lo que puedas para ir.  )Hasta cuál punto est<s implicado en la tarea de llevar el Evangelio al mundo entero?
5.         Estar dispuesto quiero decir estar voluntario, estar preparado, y estar consciente de que el tiempo es "ahora".  En la misma manera en que dice "Si oyereis hoy su voz, no endurecéis vuestros corazones" y "He aquí ahora el día de salvación", es también ahora el tiempo de actuar para llevar el Evangelio a los demás.

III.       No tenemos ninguna razón para avergonzarnos v.16
1.         Tener vergüenza de algo significa que nos ruborizamos por ello.  Quisiéramos esconderlo, sentimos que es de calidad inferior.  Pablo no tenía vergüenza del Evangelio.
2.         Se ha dicho que si inventas un producto superior a los demás el mundo vendrá a tu puerta para comprarlo.  Pero no es cierto.  Tienes que anunciar tu producto.  La publicidad.
3.         La publicidad es el gran negocio hoy en día. A cada día los negocios te envían información que no has solicitado, y lo ponen en tu buzón de correos.  No tienen vergüenza de sus productos.  Cocacola, Pepsicola, Macdonald's, Pollo Frito Kentucky, luchan para conseguir oportunidades de llevar sus productos a cada país del mundo. Invierten fortunas en ello.  El Evangelio, ¿es inferior a sus productos?
4.         No tendrías vergüenza de mostrar tu nuevo Porche.  ¿Por qué te da vergüenza hablar de tu fe?  ¿Por qué deberíamos ser tan prudentes a la hora de llevar nuestra fe a las demás naciones del mundo?

IV.       El impacto de nuestra implicación misionera es algo incalculable (v.16).
1.         El Evangelio de Jesucristo es "poder".  La palabra griega aquí es "dunamis", de que tenemos la palabra "dinamita".  Ahora bien la dinamita es bastante eficaz.
2.         )Estamos conscientes del impacto del Evangelio en vidas individuales y en naciones?
3.         Si est<s preocupado por la política, la respuesta es el Evangelio.  Si est<s preocupado por el bienestar social de la gente, la respuesta es el Evangelio.  Si est<s preocupado por la justicia, la respuesta es el Evangelio.  Si est<s preocupado por la eternidad de la gente, la respuesta es el Evangelio.  Y m<s que nada, si est<s preocupado por la relación de las personas con Dios, la respuesta es el Evangelio.
4.         M<s que toda otra cosa, el Evangelio es el poder de Dios para salvación de todo aquel que cree.
5.         Puedes pensar que no tienes poder.  Pero el Evangelio es poder, y puedes llevar este poder al mundo.


¿Qué estás haciendo para que el mundo entero oiga el Evangelio durante tu vida?  ¿Estás haciendo tu parte en llevar el Evangelio a la gente de tu región?  ¿Estás dispuesto a ir a otra parte del mundo?  ¿Estás haciendo tu parte para que el Evangelio se predique en cada nación del mundo?  Pregunta al Señor lo que tú puedes hacer hoy para trabajar en pagar tu deuda a los griegos y los no griegos, a los sabios y los ignorantes.  Demuéstrale a él que estás dispuesto, que no tienes vergüenza de su buena noticia de la salvación, y haz tu parte para impactar el mundo con el Evangelio.  Puede ser que tu parte no llegue a los titulares de los periódicos, pero será grabado en la eternidad.

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